Después de que hace dos años se dispararan las alertas ante la falta acuciante de nichos en el cementerio de Bardauri, la instalación ha sido sometida en los últimos meses a una profunda reforma cuya consecuencia principal ha sido la creación de un nuevo espacio que permitirá tener disponibilidad de plazas hasta, al menos, una década más.
Esta actuación tenía un carácter prioritario para el Consistorio mirandés y ha llegado finalmente como consecuencia de un ambicioso proyecto englobado dentro del Plan E.
«Se han hecho muchos cambios que se ven sobre todo en una ampliación de patios para nichos de tal forma que tenemos asegurada la expansión y evitamos problemas de capacidad. Con ello ya tenemos preparado el cementerio hasta al menos diez años, pero probablemente será más tiempo si el ritmo de fallecimientos se mantiene igual que en la actualidad. La ampliación ha sido más que considerable», explica el edil responsable del área de Obras, Gustavo Modino.
En la actualidad, el ritmo de entierros en Miranda se sitúa en una media de 330 al año y las obras de ampliación acometidas en esta segunda fase han permitido que el cementerio duplique su capacidad respecto a la que contaba cuando se creó esta instalación. Aún así, el Consistorio barajaba en un principio poner en valor todo el terreno disponible para asegurar el espacio a largo plazo, pero lo cierto es que finalmente se ha optado por una solución intermedia.
Y es que la Concejalía descartaba hacer obras que requirieran un gran movimiento de tierras, actuando exclusivamente en la zona trasera anexa a las parcelas ya existentes.
«Para hacer una ampliación sobre el total de la superficie era necesario primero allanar una zona donde existía un importante desnivel, lo que suponía una fuerte inversión y mucho más tiempo. La obra representaba una importante actuación y finalmente se optó por hacer aquella ampliación que no supusiera tanto movimiento de tierra», señala el concejal socialista. De esta forma, se abre la puerta a una tercera fase de ampliación que sin duda alguna sería mucho más costosa.
En todo caso, ésta no es la primera ampliación, aunque sí la más ambiciosa, a la que se somete el cementerio de Bardauri. Con anterioridad se habían creado nuevos nichos de forma paralela a la ampliación «para evitar estrecheces» y se ha dejado así nuevo espacio «para nuevos patios en próximos años».
Pero el cementerio no sólo ha sufrido modificaciones en cuanto a su capacidad sino también en su urbanización. De este modo, han sido habilitados nuevos bancos, nuevos accesos y, sobre todo, resulta especialmente llamativa la instalación de una pirámide como elemento ornamental de este espacio funerario con el que cuenta la ciudad. «Fue un detalle del redactor del proyecto que nos pareció bien. Las pirámides han sido empleadas en la antigüedad como motivo funerario y consideramos que es un elemento que no desentona para nada en el cementerio», admite el concejal.
En el Casco Viejo
Las obras se han trasladado también al cementerio más antiguo de la ciudad. Allí se han acometido durante cerca de medio año una serie de mejoras cuyo desembolso económico ha sido realizado por el Consistorio y en el que se ha empleado a trabajadores del plan de desempleo del Ecyl, que ha permitido tenerles en activo desde abril hasta septiembre.
Las modificaciones realizadas afectan a 400 nichos y hacen referencia especialmente al adecentamiento de algunas superficies. «Se ha actuado sobre el terreno permeabilizando bien la zona y sobre los nichos que estaban deteriorados, así como en todo aquello que hemos encontrado roto o con daños, sobre todo por el último temporal», señala.
Sin embargo, en este cementerio no se ha producido ninguna nueva ampliación dado que no hay ya capacidad para acometerla. «No admite nuevas plazas desde hace varios años, sólo enterramientos en panteones familiares y en plazas que ya tienen propietarios», analiza Modino.
Tanto las obras del cementerio de Bardauri como el situado en el Casco Viejo están acabadas prácticamente en su totalidad, con una estimación del 98%. «Sólo falta algún pequeño remate sin importancia», advierte.
En todo caso, con anterioridad al 1 de noviembre el Ayuntamiento acomete algún tipo de reforma o limpieza de los cementerios. «Se les da un buen repaso, eso es cierto, porque es n día en el que sabemos que va a acudir mucha gente. De todos modos», añade, «los horarios no varían este día y tampoco se desplaza más personal, salvo que sea necesario».