Tóxicas, venenosas, sin valor culinario, con propiedades curativas, alucinógenas, llamativas y deliciosas. Así son las setas que desde ayer y a lo largo de la mañana de hoy se pueden ver en la Fábrica de Tornillos gracias a la nueva exposición organizada por la Asociación Micológica Mirandesa, que cumple ya 26 años. En total, los mirandeses que acudan a estas instalaciones podrán observar 212 especies perfectamente clasificadas y resolver cuantas dudas e inquietudes tengan al respecto.
Entre las más llamativas cabe destacar el grupo de las amanitas. La mayoría de las que se pueden contemplar en la exhibición no tienen ningún valor culinario pero otras pueden ser incluso mortales y, lo que es peor, se parecen mucho entre sí.
«Con el género amanita hay que tener mucho cuidado. Conociéndolas es difícil equivocarse pero si las comes por error pueden ser fatales y más si el médico no es un profundo conocedor del mundo de la micología», advierte el presidente de la asociación, Emilio García.
Entre las mortales destaca la pantherina y la phalloides mientras que la rubescens puede ser comestible siempre y cuando sea hervida o cocinada previamente. De lo contrario, se produce una reacción tóxica en el organismo. Las que se puede comer sin problemas es la spissa y la que produce una reacción alucinatoria, similar a la ingesta de LSD, es la muscaria. Todas ellas se pueden encontrar en los alrededores de Miranda.
Dentro de las comestibles, cabe destacar el coprinus comatus, la macrolepiota, la seta de cardo, la boletus edulis, la plerotus ostreatus (comunmente conocida como la seta de chopo, que es la que se encuentra en el supermercado en bandejas), cantarellus, russula cutefracta y cyanoxantha o los níscalos, entre otras muchas.
Pero entre las más llamativas no cabe duda de que está la pardilla. Hasta hace muy poco se consideraba como una seta comestible pero se ha demostrado que a ciertas personas les resulta muy indigesta. «Los expertos dicen que el problema no es de la seta sino de la persona que la toma, ya que cuando se tiene carencias de ciertas enzimas el cuerpo no es capaz de metabolizarlas», señala Reigadas.
Más problemática resulta aún la seta de los caballeros. Se trata de un ejemplar que ha dado muchos problemas porque tiene una toxina que no afecta de forma inmediata sino a largo plazo. «Se han producido muertes por acumulación, porque se ha consumido en exceso. Se sabe que los que murieron en Francia se comieron en tres días cuatro o cinco kilos, y eso es una burrada. El efecto tóxico produce una debilidad de la musculatura que acaba provocando una parada cardiaca», explica Reigadas.
También tóxica y que ha dado ya problemas en Miranda ha sido la galerina marginata. Algunos ejemplares demasiado desarrollados pueden llegar a confundirse con las setas de chopo y provocar. incluso, la muerte.
Efectos
Los problemas que se pueden producir de la ingesta de setas no comestibles son múltiples. El primero es el más leve y supone una reacción a las dos horas de tipo gástrico. Más preocupante son los efectos de una especie de coprinus que, mezclado con alcohol, hace que aparezca por todo el cuerpo unas manchas rojas.
El síndrome orellánico, por su parte, es el más duro a que el efecto tóxico aparece a los siete o diez días después de su ingesta, cuando todos los órganos ya han sido infectados y ya es irreversible. Aunque el menos agresivo tal vez sea el síndrome alucinatorio, cuyos síntomas se manifiestan de forma casi inmediata y hace que se vea todo «de otra forma».
Pero no todas las setas son venenosas. Algunas guardan grandes curiosidades. Por ejemplo, el Coprinus Niveus, que crece sobre excrementos de animales, al poco de ser cortado empieza a comerse a sí mismo hasta transformarse en un líquido negruzco. «Son sus esporas y antiguamente se empleaba ese líquido como tinta para poder escribir», señala el secretario de la asociación, Donato Reigadas.
Pero además de ser comestibles o tóxicas, las setas tienen otras propiedades, como las curativas. En este apartado se encontrarían los níscalos, como el sanguifluus o semisanguifluus. Su ingesta ayuda al riñón a limpiarse y se aconseja tomarlo «dos, tres o cuatro veces al año, aunque no hay que asustarse porque la orina luego va a ser de color rojizo», advierte García.
La fomes fomentarius es, por ejemplo, altamente inflamable y siglos atrás se empleaba para hacer fuego, mientras que la piptoporus betulinus ha sido empleada como analgésico. «La momia que encontraron en los Alpes congelada, de la Edad de Bronce, se conservó muy bien y tenía dos trozos de estas dos setas», señala Reigadas.
Sin duda, un apasionante mundo el de la micología que permitirá a todos los mirandeses que se acerquen en la mañana de hoy a la Fábrica de Tornillos «conocer un poco más sobre las setas y a cuidar el monte».