No es una novedad que el cine español se vista de luto. Antes de José Luis López Vázquez han desaparecido otros muchos genios del gremio, pero ayer el duelo era especial. La categoría del personaje lo requería. Para Alex de la Iglesia, el intérprete madrileño es «uno de los cinco mejores actores de la historia», un profesional «memorable» que sólo tenía a su altura otros 'grandes' de la talla de Pepe Isbert o Fernando Fernán Gómez. Al presidente de la Academia de Cine se le notaba afectado con su muerte porque ha crecido y vivido disfrutando con sus papeles. «Estoy dolido personalmente. Ha muerto alguien de la familia, una persona muy cercana a mí que estuvo siempre conmigo. Recuerdo aquellas navidades del 62 en las que todos buscamos a Chencho -el famoso niño de 'La gran familia'-», narraba a EL CORREO horas después de conocer la noticia.
Para el cineasta bilbaíno, la importancia de López Vázquez dentro del celuloide nacional va más allá de sus «excepcionales» apariciones en la pequeña pantalla, las exitosas incursiones en el teatro o las comedias en la que compartía cartel con los primeros espadas del 'landismo': «Su carrera cinematográfica es impresionante y define la época de un cine glorioso. Me dedico a esto por él».
A la hora escoger una de sus películas, De la Iglesia no tiene dudas: 'Plácido', a la postre una de las cintas más reconocidas de López Vázquez. El director considera que es «una de las mejores películas que se haya rodado nunca» en el mundo. Una obra maestra en toda regla, vamos. Tal es la estima que le tiene al filme que lo sitúa a la altura de títulos históricos como 'El apartamento' de Billy Wilder. «Tiene una iconografía brutal. Refleja la profundidad de la época de la forma más fielmente posible y lo hace además con una calidad enorme», elogia casi cuatro décadas después de su estreno.
En la memoria colectiva quedan otras interpretaciones míticas del artista que, en otra época, bien le pudieron valer una nominación para el Oscar. Quizás la más conocida sea 'Mi querida señorita', un drama en el que José Luis López Vázquez da vida a una solterona de mediana edad -Adela Castro- que se convierte en un hombre con la única intención de cortejar a su criada Isabelita. Jaime de Armiñán dirigió la película. Ahora, se lamenta de que muchos le rindan pleitesía al actor a toro pasado. «Es una pena esta costumbre que existe de acordarse sólo de la gente cuando muere», contestaba ayer a este periódico mientras intenta dar abasto a las decenas de llamadas telefónicas que recibió.
En la profesión siempre resaltaron la valía del actor. Su compañera Concha Velasco le veía como «un ejemplo de entrega, disciplina y amor» al oficio. A María Asquerino, ya retirada del mundillo, le gustaba su físico «característico» y destaca ahora que era una persona «capaz de hacer bien tanto papeles cómicos como dramáticos». El hombre que le dirigió en la taquillera 'Torrente 2' fue más allá. «Era un tío tan grande que parecía que nunca iba a llegar su fin», proclamó Santiago Segura.
Carisma y versatilidad
Una de las personas más tristes era ayer la actriz Asunción Balaguer, puesto que acababa de perder a un gran amigo, una de aquellas personas que formó «una generación espontánea lúdica, solidaria y alejada de envidias», decía la viuda Paco Rabal. Como ocurre en estas ocasiones, incluso los políticos mostraron públicamente su pesar por la desaparición del protagonista de 'El pisito' y 'Atraco a las tres'.
La ministra de Cultura y a la vez cineasta, Ángeles González-Sinde, hablaba con conocimiento de causa. «Su legado es un regalo imborrable que perdurará en las retinas de los españoles», dijo a la par que admiraba su carisma y versatilidad. Se le dieron premios, pero hay quien se pregunta ya si fue suficiente. Pilar Bardem lo tiene claro: «En España aún no hemos reparado en que era un genio». El tiempo dará y quitará razones.