Luis Tosar no se acostumbra a los elogios que está recibiendo por su impresionante interpretación en 'Celda 211', un 'thriller' carcelario dirigido por Daniel Monzón que se ha ganado la aprobación en los festivales de Venecia, Toronto y Sitges. El actor gallego borda al violento y terrorífico preso Malamadre. «No, todavía no he preparado el discurso», contesta con ironía cuando le preguntan si ya sabe lo que va a decir cuando le den su tercer Goya por este personaje.
«Hoy todo son felicitaciones y lo disfruto. Ya veremos qué pasa luego, seguro que tendré que rechazar varios papeles de malo muy malo. He tenido parones, no muy largos, por no querer hacer siempre lo mismo. Después de 'Te doy mis ojos' me propusieron varios maltratadores. Verás cómo ahora me piden que vuelve a poner la voz de Malamadre», advierte.
Pero ahora toca disfrutar con esta historia que hoy se lanza con 220 copias y para la que hizo una labor de investigación por varios centros penitenciarios. «Me inspiré en presos que conocí en las visitas que hice a las cárceles». La voz cavernosa y macarra es una de las últimas cosas que incluyó. «Era la apuesta más radical y ostentosa. Jugamos esa baza. Podía haberse quedado en una caricatura».
Luis Tosar no cree que esta historia inspirada en la novela homónima de Francisco Pérez Gandul sea inusual en nuestro cine. «En el fondo, todas las películas son iguales. En el buen sentido, todas cuentan lo mismo. El 'thriller' carcelario no deja de ser un vehículo para hablar de la condición humana, de los conflictos entre seres humanos cuando conviven en circunstancias extremas, y de la amistad, que en los peores momentos perdura. Además, con Malamadre me conecta su sentido del humor, el que hace cosas terribles con cierta gracia. Yo me cabreo pocas veces, controlo bastante la ira».
Líder de un motín, este Malamadre rapado y con tatuajes tiene como compañeros a varios ex reclusos y también a personas que han tenido problemas con la ley. «Los actores nos fijábamos en ellos, en cómo se movían y las expresiones que usaban, y ellos en donde se tenían que situar. Funcionamos como en la película, como una pandilla. Ellos no me conocían, luego se informaron y me decían que era el de 'Los lunes al sol' y 'Miami Vice'».
Zapatero y su mundo ideal
Consciente de que la imagen que proyecta es la «actor comprometido muy de cine independiente y cómodo en personajes atormentados», ha hecho un pequeño parón en el rodaje de su tercer trabajo a las órdenes de Icíar Bollaín, 'También la lluvia'. Pronto volverá a Bolivia para seguir interpretando a un productor muy cínico y descreído con el cine de compromiso y social. «Lucha por la película a muerte, hasta que se topa con la cruda realidad: la guerra del agua que se vivió en Cochabamba en 2000».
Tosar debutó en Hollywood con la adaptación de la famosa serie de televisión 'Corrupción en Miami' y continúa tocando otras cinematografías «por casualidad». Tiene pendiente el estreno de 'Mr. Nice', de Bernard Rose, donde encarna a un agente de la DEA que persigue a un narcotraficante británico que estudió en Oxford y vivió en Mallorca. «Tengo mucho que hacer. Quiero que lo que haga sea divertido y tenga sentido, que no sea una costumbre y rutina», apostilla este lucense de 38 años, que entiende que nuestro cine «siempre ha sobrevivido en circunstancias extremas».
«Siempre hemos estado en precario, no se acaban de establecer los pilares para ser una industria de verdad. No creo que el problema sea la producción, sino la distribución». Tosar tiene «una sensación muy extraña» con todos los políticos. «Zapatero en su mundo ideal no admite lo mal que están las cosas».