RUBIN KAZAN 0 - BARCELONA 0
Rubin Kazan: Ryzhikov; Salukdvadze, César Navas, Sharonov, Ansaldi; Ryazantsev, Noboa, Semak, Kaleshin; Domínguez y Karadeniz (Bukharov, min. 62).
Barcelona: Valdés; Alves, Piqué, Puyol, Abidal; Xavi, Touré, Keita (Henry, min. 82); Messi, Ibrahimovic e Iniesta.
Árbitro: Konrad Plautz (Austria). Tarjetas amarillas a Semak, Puyol y Ryzhikov.
Incidencias: Partido correspondiente a la cuarta jornada de la Liga de Campeones. 28.000 espectadores en el Tsentralniy Stadium.
El Barça, actual campeón de Europa, tendrá que jugarse su continuidad en la 'Champions' en el Camp Nou ante el Inter de Mourinho y Eto'o y reafirmarla en Kiev en la última jornada. De momento, el morbo y la tensión están garantizados para el choque ante los italianos el martes 24 de noviembre por culpa de un Rubin Kazan que ya aventaja al Barça en la clasificación por mejor 'goal average'. El ultradefensivo equipo ruso supo contener ayer al conjunto azulgrana y amarrar un 0-0 que celebró como una victoria.
El central madrileño César Navas decía en la víspera que el frío provocaría que el Barça sufriera en los primeros minutos al no estar acostumbrado a temperaturas bajo cero. Sin embargo, el equipo catalán entró en el partido como si hubiera jugado toda la vida a -5 grados. Puyol, Keita y Alves, los tres en manga corta, fueron la demostración de que no había miedo a quedarse congelado. Dos córners favorables en los primeros 60 segundos dieron lugar a un acoso de los de Pep Guardiola que no se reflejó en el marcador porque Ibrahimovic estrelló su elegante remate en el poste.
Un comienzo así dio paso a un dominio abrumador, con el Rubin Kazan amparándose en su gran disciplina defensiva y en la fe de Kurban Berdyev, el técnico que se pasa todos los encuentros agarrado a su 'tasbith', el motivo religioso con el que rezan los musulmanes. En Barcelona le fue bien. Igual que ayer.
El Barça lo intentó todo ante un equipo que iba creciendo como 'gafe'. Una vaselina de Xavi, un trallazo de Messi, un remate de Iniesta solo ante Ryzhikov... Nada. Siempre aparecía una pierna rusa. Y pudo ser peor porque antes del descanso, en la única contra del Rubin en la primera parte, Valdés se estiró todo lo que pudo para evitar el gol de Karadeniz.
En la segunda parte, más de lo mismo, quizás con menos lucidez azulgrana. Pese a ello, Touré, Iniesta y Xavi estuvieron cerca del gol. El Rubin volvió a tener su oportunidad, otra vez abortada por Valdés a los pies de Bukharov. En eso sí cambió algo respecto al choque de hace dos semanas en el Camp Nou, cuando la efectividad rusa en sus contragolpes fue del cien por cien.
Henry, despistado
En los últimos minutos Guardiola arriesgó dando entrada a un delantero, Henry, por un medio, Keita, pero el francés confirmó que no es una casualidad que lleve seis meses sin marcar como azulgrana. Le cayó un balón a bocajarro y le pilló despistado. Y completó su triste aportación resbalando en el momento del disparo en una acción bien llevada por Messi. Y el partido acabó como empezó: con el Barça volcado sobre el área rival y el Rubin despejando balones en dirección hacia el cielo de Kazan.