«El comportamiento de General Motors es totalmente inaceptable tanto para Alemania como para los trabajadores de Opel». Con estas palabras cargadas de rabia, el ministro de Economía alemán, Rainer Bruderle, enjuició ayer en Berlín la decisión de GM de suspender la venta de su filial europea Opel al grupo austro-canadiense Magna.
El inesperado vuelco anunciado en la noche del martes en Detroit causó consternación entre los trabajadores de la automovilística alemana, donde el comité de empresa convocó a los 25.000 empleados de sus cuatro plantas germanas a una huelga hoy jueves, que espera extender al resto de Europa mañana y el lunes próximo.
La canciller Angela Merkel, que apostó su prestigio personal y el de su Gobierno para facilitar la venta de Opel a Magna, evitó ayer el contacto con la prensa, pero permitió que su portavoz, Ulrich Wilhelm, lamentara en público el rechazo del acuerdo, que había sido negociado en parte por el propio Gobierno.
«Con esa decisión se ha interrumpido un proceso de inversiones que se había desarrollado a lo largo de más de seis meses por todas las partes implicadas, incluido GM», dijo el portavoz. «El trato a los trabajadores es realmente inaceptable», añadió.
Cuando GM anunció la venta de su filial europea a Magna, la medida fue recibida con alivio y el beneplácito del Ejecutivo alemán. Incluso Angela Merkel compareció ante la prensa para expresar su alegría, pero también para destacar el rol que ella misma había jugado en la operación. «Ha quedado demostrado que la paciencia, la claridad y la determinación mostrada por el Gobierno han merecido la pena», dijo en aquella ocasión la canciller.
Ayer, Merkel guardó silencio, pero según algunos periodistas que la acompañaban en el avión oficial que la trajo de regreso a Berlín desde Washington, no podía ocultar su indignación. Recibió la noticia en pleno vuelo, después de haber alabado la amistad germano estadounidense en el Congreso y tras haber sostenido un encuentro con Barak Obama en la Casa Blanca, durante el cual no se mencionó el asunto de Opel.