
Unos hombres trasladan el féretro de uno de los seis trabajadores de la ONU que murieron ayer en un ataque talibán a un hotel en Kabul. /Efe
Los policías afganos, «corruptos y drogados»
Un mando militar ha descrito a los policías afganos de la provincia de Helmand como en su mayoría "corruptos" y "drogados, especialmente con opio". Sus acusaciones se producen a raíz de la muerte, este miércoles, de cinco soldados británicos por los disparos de un policía, que logró escapar luego.
"Fuimos a Helmand para adiestrar a la Policía Nacional Afgana sin saber a qué nivel se encontraba, creíamos que tendríamos que ayudarlos a patrullar con eficiencia", ha señalado el militar, no identificado, en declaraciones al diario The Independent.
"En cambio tuvimos que enseñarles a apuntar con el arma a la diana y a no parar sin más a los automovilistas para exigirles el pago de dinero", ha explicado. "La mayoría se drogaban, llegaban por la comisaría por la noche totalmente drogados y a veces se dedicaban a disparar sin ton ni son".
Según el anónimo militar, los policías afganos "no tenían espíritu de cuerpo, lealtad o camaradería, cosas que deberían haberse incluido en su adiestramiento". "¿Cómo formar a una banda de idiotas y convertirlos en una fuerza capaz si no tienen sentido de lealtad, de pertenencia (a un cuerpo)?".
Los soldados británicos se sentían especialmente "vulnerables", ha agregado, y si salían de patrulla, no decían a los afganos adónde iban para que no pasasen a otros la información y evitar que les pusiesen minas por el camino.
La misión de la ONU en Afganistán evacuará temporalmente a parte de sus trabajadores extranjeros por motivos de seguridad, según ha informado su portavoz, Aleem Siddiqui. Siddiqui ha explicado que la medida, que se aplicará en los próximos días, afectará a unos 600 empleados extranjeros, de los que algunos serán reubicados dentro del país y otros enviados a otros destinos fuera de Afganistán.
El portavoz ha precisado que la misión de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) dispone de unos 5.000 trabajadores, de los que el 80% son afganos. La medida se adoptó después de que el pasado 28 de octubre cinco empleados del organismo internacional perdieran la vida y otros nueve resultaran heridos en un atentado contra la casa de huéspedes en la que vivían en Kabul.
"No nos vamos a ningún sitio. Llevamos más de medio siglo en Afganistán y los programas continúan. Evidentemente, los recientes acontecimientos trágicos nos fuerzan a revisar la seguridad", ha asegurado el portavoz. En un comunicado, la ONU ha dicho hoy que el organismo está "dando pasos adicionales para reducir los riesgos de su personal nacional e internacional" en Afganistán.
Examen de seguridad
En la sede de las Naciones Unidas, la portavoz del organismo, Michele Montás, manifestó ayer que los responsables de seguridad revisarían todos los aspectos relacionados con las medidas de protección con las que cuenta la organización mundial en el país asiático.
"La misión de la ONU está examinando los mecanismos de seguridad en Kabul y otras partes del país, con el objeto de reforzar la protección de las instalaciones de las Naciones Unidas y sus casas de huéspedes", declaró Montás en una rueda de prensa.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se reunió el lunes con el presidente electo, Hamid Karzai, en Kabul y le pidió que las fuerzas de seguridad afganas contribuyan a incrementar la seguridad en las instalaciones de la organización.