Nadie sabe de dónde saca fuerzas. Desde primera hora de la mañana está ya a las puertas del Palacio de Justicia de Pamplona. Allí recibe a los vecinos de Irún que a diario se trasladan en autobús a la capital navarra para apoyarle. No para de repartir besos, agradecimientos. «Si no tuviera el respaldo de toda esta gente, no sé qué sería de mí», dice.
-¿Cómo se encuentra después de tres días de juicio?
-Muy cansada, veo que mis fuerzas se están agotando, pero tengo que resistir hasta que el proceso finalice. Es el deber que tengo con mi hija.
-¿Qué le ha parecido la declaración que prestó el acusado?
-No he leído nada. He visto algunos titulares de prensa y lo que la gente me ha contado. ¿Sabes lo que te digo? No le creo nada. Él siempre dice que estaba bebido, pero las pruebas demuestran que no es cierto. No digo que no hubiese ingerido algo de alcohol durante la noche, no. Lo que afirmo es que en las imágenes que han sido grabadas por distintas cámaras se ve que no iba tan mal como para no saber lo que estaba haciendo. El sabe perfectamente a dónde iba.
-Dice que no se acuerda de que matara a Nagore.
-Es lo que todos pensábamos que iba a decir. Es precisamente el argumento que la defensa iba a utilizar. Sin embargo, los hechos nos muestran otra realidad. La reconstrucción de la Policía foral nos lleva a concluir que era consciente de lo que hacía. Después de matar a Nagore sale de casa, va a la clínica, luego regresa al piso, baja el cuerpo y lo lleva a un bosque. Que no me cuente historias. Él está haciendo su papel, todo en aras a conseguir una pena más leve.
-En su declaración no llamó a su hija por su nombre.
-No le creo que, como dijo, no reconociera la cara de mi hija. ¿Qué pasa, que Nagore era como un perro? No me cabe la menor duda de que se trata de un elemento más dentro de la estrategia de defensa que han diseñado. Que la gente no se equivoque: las imágenes dicen lo que dicen. Él iba bien. Yo, que emocionalmente estoy mal, puede que no recuerde el nombre de muchas personas que están aquí, pero les reconozco a todas. El acusado está desempeñando su papel. Es la versión que nos cuenta, la suya, y no la podemos contrastar con la de Nagore. Si la hubiese dejado viva, hoy podríamos comparar ambas y decidir. El acusado sufre una amnesia selectiva. Recuerda lo que le interesa y lo que no, no.
-También dijo que la ocultación y el traslado del cadáver lo hizo para que sus padres no se enterasen.
-Demostró que mi niña no le importaba un pimiento, sólo pensó en él y los suyos.