«Esta carrera no tiene vencedores; sólo perdedores», sentenció Iljo Keisse cuando le proclamaron ganador de los Seis Días de Gante, en 2006. En esa prueba acababa de morir Isaac Gálvez, con el pecho aplastado contra la valla del velódromo. El ciclista catalán había perdido el equilibrio al chocar contra el belga Dimitri de Fauw. Gálvez salió disparado hacia el borde de la pista. De Fauw le vio morir y no lo superó. Nadie le echó la culpa. Hacía 50 años que no moría un ciclista en un velódromo. El fallecimiento de Galvéz fue una carambola trágica a la salida de aquella última curva. También De Fauw se quedó allí. Atrapado en una depresión. «Estoy hecho una ruina. Todo el mundo habla de un accidente, pero mi nombre sale en todas partes», repetía tiempo después. Como dijo Keisse, sólo hubo perdedores aquel día. De Fauw apareció sin vida el jueves. La prensa belga habla de suicidio.
La televisión pública flamenca Sporza dio la noticia. Escueta. Sin detalles. Una muerte así siempre deja un enigma detrás. El pasado miércoles, De Fauw se clasificó séptimo en los Seis Días de Grenoble (Francia). Iljo Keisse, también especialista del velódromo, le acompañó en coche de vuelta a Bélgica. «No puedo creer lo que ha pasado. Volvimos juntos a casa. No noté nada anormal (en su comportamiento). Incluso quedamos para entrenarnos juntos en los siguientes días», contó Keisse, el vencedor triste de la prueba en la que falleció Gálvez.
El velódromo es un vuelta sin fin. Keisse notaba que su amigo De Fauw «pensaba a menudo en la muerte de Gálvez». «Pero -apuntó-, nunca hablaba de ello». El recuerdo del drama corría por dentro. Vueltas y vueltas a aquel 26 de noviembre de 2006, a aquel momento: De Fauw, que iba en cabeza del grupo, pidió relevo. Los otros le remontaron. Y la mala suerte enredó su manillar y el de Gálvez. El catalán, que formaba dúo con Joan Llaneras, voló a 60 kilómetros por hora hacia la valla que delimita la pista. Fatalidad: las costillas le atravesaron el corazón. La Fiscalía de Gante, vistas las imágenes de la carrera, descartó que De Fauw tuviera alguna responsabilidad. Pero...
«Los organizadores de la carrera y la gente de la Fiscalía me han dicho que no fue mi culpa, pero... ¿cómo tengo que superar esto?», declaró De Fauw poco después. Aquella noche de la caída, el belga fue ingresado en el mismo hospital donde murió Gálvez. Sufría una crisis de ansiedad. «En 'urgencias' escuché a dos médicos que hablaban del accidente y de la muerte... de ese chico. Mi pulso subió de un tirón», narró. No lo olvidó. Siguió a giros en el velódromo, el miércoles corrió en Grenoble, regresó a casa y al fin dejó de darle vueltas.