«Soy uno de los pocos aquí que no sufre violencia de persecución. En este contexto, a uno se le encoge el corazón. La mitad de la sociedad vasca está amenazada y la mitad del Parlamento va con escolta». Así comenzó ayer su disertación el parlamentario del PNV Ricardo Gatzagaetxebarria, que participó en las primeras jornadas en pro de los amenazados, perseguidos y exiliados por causa de ETA, organizadas ayer en Getxo por la asociación en favor de las víctimas de la violencia de persecución Zaitu.
Los encuentros sirvieron para poner de manifiesto la necesidad de hacer visible el drama diario de los amenazados por ETA en Euskadi, cifrados en 42.000 personas, según el informe de atención institucional a las víctimas del terrorismo presentado el pasado mes de julio por el Ararteko. Durante el acto inaugural, en el que tomaron parte el alcalde de Getxo, Imanol Landa, y el presidente de Zaitu, Joseba Marcaida, entre otros, la presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa, Rafaela Romero, alabó la labor de Gesto por la Paz por poner «cara y voz» a la violencia de persecución con su denuncia y acompañamiento a las víctimas que la sufren.
En una emotiva exposición, Romero expresó con toda crudeza que los amenazados «malviven rifando su vida a no ser la próxima víctima de ETA». Miles de niños, añadió, «viven con el riesgo cotidiano de quedarse huérfanos en Euskadi». A su juicio, la situación en la que viven los coaccionados demuestra «una fractura y desgarro interno de nuestra sociedad difícil de superar». «Estamos en la UVI de la regeneración moral», resumió de forma gráfica.
También presentes en la conferencia, la directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco, Maixabel Lasa, coincidió con el parlamentario del PSE Jesús Loza al considerar la ley de reconocimiento de los damnificados de la violencia como «un hito» en la política vasca que evidencia un cambio de actitud de la sociedad hacia las víctimas. Lasa recordó que la norma obliga a la «reparación política y moral» de los perjudicados, y citó actuaciones como los homenajes o la colocación de monolitos. Para la instalación de placas, esculturas o recuerdos, el Departamento vasco de Interior ya ha reservado una partida presupuestaria, según ha adelantado esta misma semana.
El parlamentario del PP Carlos Urquijo llevó su intervención a la práctica política y aprovechó para subrayar la trascendencia «histórica» que, en su opinión, ha supuesto el acuerdo de bases para el cambio que mantienen el PSE y el PP -que permitió el acceso de Patxi López a Ajuria Enea-, sobre todo en su apuesta por acabar con la «impunidad» del terrorismo y la «tolerancia cero» en todas sus expresiones, entre las que nombró la simbología de ETA en las calles.
Gatzagaetxebarria recalcó que el principal problema que tiene Euskadi es «la existencia del terrorismo», que calificó como «una lacra». Y advirtió a ETA de que «nunca consentiremos una recompensa política» por su dejación.