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Gastronomía

27.10.08 -

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La  Vieja Bodega (Casalarreina). El espíritu del Ave Fénix
Como el Ave Fénix, el restaurante riojano resucitó de sus cenizas después de un incendio que lo destruyó por completo en febrero de 2001. Se perdieron objetos irremplazables por su antigüedad y su valor sentimental. Las llamas acabaron con el caserón, pero no con la ilusión de Ángel Pérez, que decidió reconstruirlo y continuar con la aventura. El hostelero se enamoró del edificio hace más de una década y no permitió que un accidente acabara con el sueño. En poco más de un año, Ángel había recuperado La Vieja Bodega. El nuevo edificio respeta el espíritu original, pero aprovecha la circunstancia para ganar espacios como el edificio anexo, donde se encuentra la cocina.
La antigua se convirtió en un nuevo salón privado y el resto incrementó su luz y sensación de amplitud. En los cinco salones disponibles se pueden encontrar diferentes ambientes. Hay dos grandes y acogedores comedores, de altos techos, paredes de piedra y estructura de madera antigua, dos salas privadas y una amplia terraza acristalada con vistas al jardín. El dueño es un gran aficionado a la montaña, por lo que suelen ser frecuentes las visitas de alpinistas como Juanito Oiarzabal.
Todos quedan encantados con la cocina del comedor, riojana con toques modernos, en la que la selección de la materia prima de las recetas procede fundamentalmente de La Rioja. El convidado tiene la posibilidad de contemplar cómo los chefs elaboran los platos ya que un gran ventanal junto a la terraza permite la visión de los fogones. Propuestas como los huevos escalfados con hongos y puré de patata trufado o la ensalada Vieja Bodega, con lecherillas, piñones y pasas, constituyen entrantes deliciosos. Los pimientos de Tormantos acompañan bien a la morcilla, bien al chorizo asado.
Las carnes y los pescados son de primera, así lo demuestran, por ejemplo, los lomos de bacalao con txangurro o las láminas de presa ibérica con arroz ahumado de setas. Y los postres caseros, la guinda perfecta. Destacan la infusión de frutos rojos con helado de cáscara de limón o el gel de tomillo, helado de cítricos y nube de arroz.


Sobremesa con encanto

Para fomentar sobremesas agradables, en La Vieja Bodega existe un espacio con chimenea y cómodas butacas, ideal para degustar un licor y gozar de una buena tertulia. También dispone de dos calados datados del siglo XVII y, rodeando la edificación, existe un terreno de aproximadamente cinco mil metros cuadrados destinados a zona ajardinada y de recreo.
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