Loquillo
Kafe Antzokia (Bilbao)
Fecha y hora: Sábado 12 de abril de 2008 (22.00 horas).
Precio: 22 €.
Entradas: Tick Tack Ticket.
Transporte: Metro y tranvía: Abando.
Balmoral
(Dro)
Loquillo seduce mostrando su debilidad por la canción de autor afrancesada, los crooners menos ortodoxos y el country-folk. Su dueto con Johnny Hallyday es el broche a su mitomanía.
Tras disolver a sus Trogloditas por «una cuestión de ética» (tras la muerte de Guillermo Martín, no quedaba más miembro original que él mismo), Loquillo hace borrón y cuenta nueva con ‘Balmoral’, un disco impregnado de orgullo melancólico en el que vuelca todas las querencias que ha ido mostrando desde principios de los noventa, cuando mutó en rockero culto con la ayuda del profesor, poeta y músico Gabriel Sopeña. Contiene rock de autor, baladismo ‘crooneresco’, épica ochentera, nostalgia rocker, aromas campestres o aires afrancesados en temas como ‘Vintage’ o ese ‘Cruzando el río’ grabado a dúo con el mítico Johnny Hallyday.
‘Tuve muchos nombres, / me vieron con otra cara, / pero siempre fui yo / marcando una línea clara’, canta un Loco que dice haberse sentido liberado para hacer lo que le apetecía sin ningún prejuicio. «Con Trogloditas hacía una cosa muy concreta y mis discos me han servido para sacar mis otros personajes. Ahora todas esas caras han quedado en el mismo disco. Como buen actor que soy, busco un papel u otro dependiendo de la temática de la canción».
‘Balmoral’ toma su nombre de una desaparecida coctelería madrileña en la que solían reunirse políticos, pintores y músicos. «Era el lugar ideal para un exiliado como yo, parte de la historia de un Madrid que conocí y que ya no existe», apunta el rockero catalán. En el tema homónimo, José María Sanz vuelve a retratarse como un resistente, un último bastión de una manera de entender el rock, con versos del tipo de ‘por la memoria, seguiremos en la trinchera’. «Pertenezco a la primera generación de músicos de este país que pudo componer en libertad, pero tengo muy asumido que soy el último de una especie. Por eso digo que este disco marca el fin de una época, de una manera de ser y sentir la música como actitud y no como mero espectáculo, que es en lo que se ha convertido. Este es un disco para gente con cultura musical. Retrata a un músico de 47 años que ya no está para juegos».
Después de 30 años de andadura y más de 20 discos, El Loco asegura que vuelve a ir a contracorriente. «Tengo perspectiva para saber quién soy y adónde quiero ir. En un momento en que las demás bandas vuelven a juntarse, yo me largo solo. A mí no se me ocurre cantar a estas alturas ‘Para ser feliz quiero un camión’».
Con los mejores
Puede que Loquillo haya retomado su carrera solista, pero lo ha hecho con el apoyo de «hermanos de sangre» como Gabriel Sopeña, Jaime Stinus, Sabino Méndez, Igor Paskual, Carlos Segarra, Jaime Urrutia o un viejo colega de los días de Balmoral, «el mejor poeta de Madrid», Luis Alberto de Cuenca. «Siempre he sabido rodearme de los mejores autores, músicos y compositores, de los que intento sacar lo mejor», apunta un Loquillo que ni en la música ni en la vida disocia la persona del personaje. «Detrás de un artista y creador tiene que haber un personaje, que hay que crear y desarrollar. La provocación es indispensable para la creación. La subvención a ciertos artistas es la muerte del arte».
Para la presentación de ‘Balmoral’ en Bilbao, Loquillo anuncia un concierto centrado en los temas más roqueros. «Tener un repertorio tan cojonudo es un problema, porque los conciertos tienen una duración. Así que vamos a dividir esta gira en dos partes. En las salas vamos a hacer los temas mas eléctricos y después, en teatros, haremos los discos de poetas y los de una onda más cercana al country, el folk y el jazz».