Desde los días de oro del celuloide, un halo de sospecha parece gravitar sin remedio sobre las actrices que cambian la interpretación por la música. Los recelos, superiores a los que despiertan las cantantes abducidas por el cine y comparables a los que levantan las modelos con ínfulas pop (de Nico a Mila Jovovich, de Carla Bruni a Bimba Bosé), aumentan cuando la estrella en cuestión llega rodeada de cierta aureola indie. En esta tesitura, la noticia de que Scarlett Johansson iba a grabar un disco de versiones de Tom Waits debería haber provocado mayores iras que las tibias críticas despertadas por la manera en que la chica maúlla temas marcados por el rajo arrastrado del autor de ‘Mule Variations’. Ahí están ‘Town With No Cheer’, ‘I Don’t Want To Grow Up’ o ‘Falling Down’, sencillo de adelanto del álbum ‘Anywhere I Lay My Head’, que toma su titulo del tema homónimo de ‘Rain Dogs’.
Es lo que tiene ser la mujer más sexy del mundo. Nadie se resiste a la mezcla de discreto glamour y carnalidad sensual de la sinuosa Scarlett, sucesora oficial de Marilyn desde que, emulando a la ‘ambición rubia’, se fue a Irak a entretener a las tropas. Woody Allen la nomina como su musa oficial, Bob Dylan la quiere en el vídeo de ‘When The Deal Goes Down’ y hasta un bardo de lo grotesco como el hermético Waits, famoso por su carácter insobornable y sus pleitos para alejar su música de la publicidad, le permite cantar sus canciones en un disco en el que hace coros otro mito como David Bowie.
«Mística y muy cool»
Scarlett no canta mucho que se diga, pero ello no ha sido óbice para que Bowie quedara prendado, no sólo por el físico (que también, se supone) sino por su manera «mística y muy cool» de interpretar el material de Waits, músico que, de un tiempo a esta parte, casi se ha convertido en vitola de modernidad y estilo. Que se lo digan a Leonor Watling, que se inspiró en un personaje del cantante y actor para bautizar su grupo de cabaret pop Marlango.
«Le mandé algunas de mis primeras demos y dijo que siguiera adelante. Al parecer está muy agradecido», ha dicho una Scarlett que, bien asesorada o consciente de sus limitaciones, ha evitado las lecturas más triviales del material de Waits. Ni jazz acogedor a lo Norah Jones, ni folk urbano, ni arrabalero blues de piano bar. ‘Anywhere I Lay My Head’ se mueve en el ámbito del indie algo oscuro, artie, moderno y cinemático, un terreno en el que la chica se siente cómoda desde que su amiga, la muy indie Sofia Coppola, la convirtiera en prota femenina de la aclamada ‘Lost In Translation’. En la cinta vimos a Scarlett haciendo karaoke con el ‘Brass In Pocket’ de Pretenders y después ha desvirtuado en directo junto a The Jesus & Mary Chain el ‘Just Like Honey’ que sonaba en los créditos.
Con un tema propio (‘Song For Jo’) y diez versiones de Waits extraídas de discos como ‘Small Change’ (‘I Wish I Was In New Orleans’), ‘Swordfishtrombones’ (‘Town With No Cheer’), ‘Big Time’ (‘Falling Down’), ‘Bone Machine’ (‘Who Are You?’), ‘Alice’ (‘Fawn’, ‘No One Knows I’m Gone) y ‘Real Gone’ (‘Green Grass’), Scarlett ha contado con la ayuda de gente que se nueve en su mismo radio de acción. La producción estuvo a cargo de David Sitek, de TV On The Radio, que ha comparado su voz con las de Debbie Harry y Liz Fraser (Cocteau Twins), y el guitarrista de los Yeah Yeah Yeahs, Nick Zinner, también colabora en el disco.
A la espera de su edición oficial el martes y hasta que podamos oír el álbum que ultima otra estrella como Halle Berry, se recomienda visitar la web oficial del disco (www.scarlettalbum.com), con muestras de audio de todos los temas, podcast y jugosas fotos que te llevan a cuestionar aquello de no juzgar un disco por su portada.