Cosmic Egg
(Modular / Island)
Ha cambiado todo y nada. El guitarrista y cantante Andrew Stockdale tiene nuevos compañeros, pero la remozada banda marsupial incide en su revisionista rock and roll de riffs electrizantes, equidistante de Led Zeppelin y Black Sabbath.
Cambiar todo para que todo siga igual. Esa parece haber sido la apuesta de Wolfmother o, mejor, de Andrew Stockdale, el cantante y guitarrista del trío australiano que hace tres años puso patas arriba el boyante panorama del ese rock and roll orgulloso, energético, retroactivo y genuino que defienden colegas en su órbita como The Answer, Supagroup, Rose Hill Drive, Steepwater Band o los también marsupiales Jet.
Por encima de todos ellos se colocaron los de Sydney con su pletórico debut homónimo, del que vendieron más de millón y medio de copias. El disco les supuso fama, giras apoteósicas como la compartida con Pearl Jam que les trajo al Azkena vitoriano y galardones de primer orden, como un tardío Grammy en 2007 al mejor disco de ‘hard rock’. Para entonces ya había sombras sobre el futuro del grupo, que afloraron al anunciarse «diferencias musicales y personales irreconciliables» entre Stockdale y sus compañeros Myles Heskett (batería) y Chris Ross (bajo, teclados).
En esta tesitura, el líder y compositor principal se planteó poner en marcha un nuevo proyecto pero optó finalmente por mantener el nombre, transformando la trinidad marsupial en un cuarteto con la entrada de un segundo guitarrista que aumentará aun más la pegada del conjunto. «Me di cuenta de que tenia que seguir adelante conservando la esencia de la banda para no decepcionar a nadie. Así que me puse a escribir canciones que tuvieran un sonido grande y auténtico», ha dicho Stockdale, que asegura que, pese a su traumática refundación, Wolfmother siguen siendo un grupo democrático y no una banda al servicio de su ego. «Obviamente, tengo mayor peso y responsabilidad porque soy el compositor principal y el cantante, pero hacemos ‘jams’ en las que todo el mundo aporta ideas. La armonía que hay ahora en el grupo hace todo más fácil».
Agresivo, explosivo y épico
Los nuevos Wolfmother comenzaron a mostrar por dónde iban los tiros con temas como ‘Cosmonaut’, ‘Eyes Open’ o ese ‘Black Round’ que colgaron en su web. Estos anticipos se han incluido en la edición limitada del nuevo álbum, ‘Cosmic Egg’, definido por el cantante y guitarrista como «mas agresivo, explosivo y épico». Recién lanzado tras reiterados retrasos, ha sido grabado en Los Ángeles junto a Alan Moulder, inesperado productor con un currículo que remite al ‘alt rock’ filometalico (Smashing Pumpkins, NIN), el pop shoegazer (My Bloody Valentine, Ride) y la electrónica (Depeche Mode). Moulder ha puesto su sello con un sonido limpio que enfatiza el enfoque retroactivo y los registros vocales bluseros de Stockdale, cada vez más émulo de Robert Plant. «Fue una buena elección para marcar distancias con lo anterior. Alan es un tío guay con el que te puedes relajar y el hombre perfecto para obtener la calidad de sonido que nos obsesionaba».
Sin ninguna connotación con el huevo cósmico daliniano (Stockdale ha relacionado el titulo con una postura de yoga y su obsesión por el espacio exterior), el nuevo trabajo aumenta si cabe el ‘punch’ revisionista de Wolfmother. Se mantienen sus referentes ineludibles (Led Zeppelin, Black Sabbath) en temas como ‘California Queen’, ‘Sundial’ o ‘Pilgrim’, añadiendo algún devaneo hard-metálico (‘White Feather’), flirteos puntuales con la psicodelia de Beatles y Oasis (‘In The Morning’) y la épica progresiva del cierre ‘Violence Of The Sun’ . Quienes le piden al rock and roll la emulación genuina y orgullosa de los clásicos disfrutaran con este álbum.