Curiosidades
Los cementerios dan mucho juego en el mundo del espectáculo y las artes. El de Castro Urdiales, sin ir más lejos, fue escenario del final de la película ‘Hotel y domicilio’, dirigida por Ernesto del Río, con Jorge Sanz y Anabel Alonso. El de Santurce se ha hecho famoso por tener entre sus moradores al Jim Morrison de la margen izquierda, Josu Expósito, líder del grupo punk Eskorbuto. A su tumba acuden multitud de fans para recordarle. Los terrenos donde hoy se levanta el Guggenheim se conocen como Campa de los Ingleses porque allí hubo un cementerio británico. Esperemos no encontrarnos a algún fantasma entre los laberintos de Richard Serra. Y, ¿qué pasa con las mascotas? Cada día más gente decide incinerar a sus animales y recibir las cenizas en una urna. En Vizcaya se puede acudir a la Asociación Protectora de Animales y Plantas de Getxo y cuesta a partir de 150 €. (T 944913838)
Recomendaciones
Dónde comer En Derio, puedes encontrar buena cocina en Zirikada. Menú de fin de semana, 27 €. Plaza Gaztelumendi. Teléfono 944 545 045. En la carretera a Mungia, también está el caserío Artebakarra, típico y con bonitos jardines. Teléfono 944 541 292. Para algo más ligero, los pintxos del Devons, en la calle Goiko, 6.
Para endulzar el día
Benditos pastelitos. ¿Quién se resiste a endulzarse el paladar con unos huesitos de santo o unos ricos buñuelos? Estos tradicionales pastelillos ya adornan desde hace semanas, junto a las nuevas calabazas de chocolate, los escaparates de las pastelerías, que hasta el domingo trabajarán sin descanso para atender a los muchos golosos que harán cola a sus puertas. Los huesitos, elaborados con pasta de almendra y azúcar, son más antiguos. Su origen se remonta a varios siglos atrás y, al parecer, nacieron en Madrid. Los buñuelos, aunque más recientes, tienen más tirón en las confiterías. “Conviene encargarlos para que estén frescos y recién horneados”, nos advierte Ramón Lapieza de Confiterías Goya, en Vitoria. El kilo sale a unos 24
Las flores más bellas
Las modas cambian hasta en las flores del cementerio. Si tradicionalmente era el crisantemo el más típico de estas fechas y el que presidía la mayoría de las tumbas, ahora son los claveles, en especial rojos y blancos, los más solicitados. La explicación es bien sencilla y nos la da la floristería Mila, situada en varias localidades vizcaínas como Gernika o Bermeo: «La gente busca lo más práctico y los claveles son bonitos, baratos y muy duraderos». No obstante, también hay quien prefiere depositar margaritas, gladiolos, lilium o rosas, las más caras. De un tiempo a esta parte, los centros florales decorativos le han ganado la partida al clásico ramo. Si aún no has comprado tus flores, debes saber que este fin de semana los precios se dispararán entre un 30 y un 50%. La docena de claveles alcanzará los 10 euros, las rosas, 3 euros la unidad, y algo variado no bajara de los 20 o 30 euros. La buena noticia es que el mercado dominical de flores y plantas del Arenal de Bilbao estará abierto también el sábado.
Por lo general, al cementerio se va o a despedir a un ser querido o a que te despidan a ti y es obvio que en ninguno de los dos casos uno está para fijarse en el entorno. Sin embargo, aprovechando que el domingo es el Día de Todos los Santos, te proponemos otra forma de acudir al camposanto de tu ciudad: descubrir el gran patrimonio artístico que encierran estos recintos y, de paso, conocer ciertos acontecimientos y personajes allí enterrados que han hecho historia. Quizá a primera vista la propuesta pueda resultar algo macabra, pero si se tiene en cuenta que en las grandes capitales del mundo, como París, Londres, Nueva York o Buenos Aires, se organizan visitas desde hace tiempo y son todo un éxito, puede que cambies de opinión y te apuntes, por ejemplo, al recorrido guiado que la necrópolis de Bilbao, miembro de la Asociación de Cementerios Significativos de Europa (ASCE), ofrece de forma gratuita y por el que ya han pasado turistas chinos, estadounidenses, mexicanos o franceses.
Nada más llegar, en las oficinas se recoge el folleto y el aparatito MP3 para guiarte por los monumentos más destacados. En primer lugar, mientras el audio guía te cuenta brevemente la historia del cementerio inaugurado en 1902, desde la entrada se contempla una bella panorámica de la arquitectura neoclásica que preside el recinto. Llega el momento de dar el primer paso y atreverse a bajar las escalerillas de la cripta, una húmeda y sobrecogedora estancia donde reposan los restos de 321 fallecidos en violentos episodios ocurridos tras unos bombardeos sobre Vizcaya durante la Guerra Civil. Una vez repuestos la impresión, anchas galerías de columnas y arcos te conducen hasta la capilla, rodeada de altísimos cipreses, cedros y magnolios.
La plaza de Begoña
A partir de ahí, empieza el paseo entre tumbas y panteones dispuestos, como una pequeña ciudad gris plomiza levantada sobre un suave manto de hierba, en calles principales que, en forma de cruz, van a parar a la plaza de Begoña, donde se encuentran los mausoleos más valiosos, pertenecientes a ilustres familias de Vizcaya, como los Ybarra, los Chavarri o los Martínez Rivas.
En el centro de la plaza, una composición escultórica presidida por el Dios Cronos recuerda el triste suceso del Circo del Ensanche, ocurrido en Bilbao en 1912. En este cine murieron 44 personas, en su mayoría niños que estaban viendo una película cuando se desato un gran tumulto por una falsa alarma de incendio.
Aviones
Después de curiosear a quién pertenecen las sepulturas más llamativas, observar estatuas que recuerdan al maestro Rodin y otras que dan auténtico pavor, pegar la nariz a la verja de las capillitas mejor cuidadas y llevarse más de un susto con los aviones que, a punto de aterrizar en La Paloma, te pasan por encima de la cabeza dejándote sordo, la siguiente parada es el cementerio civil, donde se enterraba antiguamente a los no católicos. Allí está la tumba de Indalecio Prieto. A lo largo de la visita, también destacan dos muros de fusilamientos de la Guerra Civil, cada uno de un bando, en los que aún se aprecian los impactos de las balas. De vuelta por el lado contrario, dos puntos más de interés: el sarcófago de doña Casilda Iturrizar y el panteón de Amalia Ulacia, cuya Piedad de mármol blanco es una maravilla.