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Lunes, 2 de enero de 2006
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El Parlamento sirio quiere juzgar a Jaddam por traición y conspiración contra la patria
El ex vicepresidente mantiene que Al-Asad estuvo envuelto en la trama del asesinato de Al-Hariri en Líbano
El Parlamento sirio se reunió el sábado en sesión extraordinaria para condenar las declaraciones que el ex vicepresidente Abdel Halim Jaddam hizo el viernes a la cadena de televisión Al-Arabiya y en las que aseguró que el presidente Bashar al-Asad amenazó al ex primer ministro libanés Rafiq al-Hariri poco antes de su asesinato el pasado 14 de febrero.

A la tribuna de la Cámara subieron uno tras otro casi todos los diputados para exigir que se juzgue a Jaddam por «traición», «conspiración contra la patria» y «corrupción», denunciando que el ex vicepresidente ha humillado al pueblo sirio y se ha enriquecido a su costa durante las cuatro décadas que ha desempeñado cargos de responsabilidad en el Gobierno.

Los diputados pidieron que se abra una investigación para determinar hasta dónde ha llegado la corrupción de Jaddam y que se confisquen las numerosas propiedades que posee en Siria. Jaddam también tiene muchas pertenencias en el extranjero.

El ex vicepresidente, además, ha sido expulsado del partido Baas, según un despacho de la agencia oficial de noticias siria. En la formación se le acusa de haber traicionado «a su partido, a su país y a la nación árabe».

Caído en desgracia

«Aconsejé varias veces a Al-Hariri que se fuera de Beirut porque había caído en desgracia en Damasco, aunque nunca llegué a pensar que Siria lo iba a asesinar. En varias ocasiones, fue amenazado directamente», dijo Jaddam desde su refugio en París.

Desde la entrada de las tropas sirias en Líbano en 1975, a petición del Gobierno de Beirut y de la Liga Árabe y con el consentimiento tácito de Estados Unidos y Francia, Jaddam fue quien diseñó la política de Damasco hacia el país vecino, hasta que el pasado junio, cuatro meses después del asesinato de Al-Hariri, fue relevado de esa posición.

A una pregunta de la televisión Al-Arabiya sobre si los servicios de inteligencia sirios habrían podido matar a Al-Hariri sin que lo supiera el presidente Al-Asad, Jaddam respondió lacónicamente: «Eso no es posible en Siria». «Nadie puede tomar la decisión de manera independiente. Bashar me dijo que había sirios envueltos en el asesinato de Hariri y eso significa que él mismo estaba implicado», explicó Jaddam.



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