El Papa Benedicto XVI advirtió ayer de que el «terrorismo, el nihilismo y el fundamentalismo fanático» amenazan la paz mundial, y convocó a individuos, gobiernos e instituciones a trabajar en conjunto para combatir estos problemas.
El Sumo Pontífice pronunció estas palabras durante una misa en la basílica de San Pedro para celebrar el Año Nuevo, en el que la Iglesia católica celebra también el Día Mundial de la Paz. En su homilía, Benedicto XVI dijo que es necesario un «golpe» de valor y fe en Dios para propagar la paz, y señaló que todos deben trabajar juntos para combatir los fenómenos que la amenazan.
«Cada vez se vuelve más importante la lucha por la paz al enfrentarnos a las situaciones de injusticia y violencia que siguen oprimiendo a varias partes del mundo». El Papa señaló que los individuos y las poblaciones enteras, así como los organismos internacionales y las potencias del mundo, deben asumir su responsabilidad de promover los valores de justicia, solidaridad y paz.
En particular, convocó a la Organización de Naciones Unidas a asumir un entendimiento renovado de su responsabilidad «en un mundo cada vez más marcado por el vasto fenómeno de la globalización». Los embajadores ante la Santa Sede se congregaron junto con cientos de fieles en la basílica para la misa matutina, que fue también oficiada por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado vaticano, y por el cardenal Renato Martino, que dirige la oficina para la paz y la justicia.
Diálogo y perdón
El Obispo de Roma dijo que el estado pacífico es «la gran aspiración en el corazón de cada hombre y cada mujer. La humanidad no logrará construir un mundo realmente más humano en toda la tierra si los hombres no se vuelven, todos con ánimo renovado, a la verdad de la paz. Para los discípulos de Cristo, esto es un mandato permanente que compromete a todos» .
Tras la misa, Benedicto XVI rezó el Angelus en la plaza de San Pedro ante miles de personas a las que dijo que Jesús ha indicado el camino de la paz a través del «diálogo, el perdón y la solidaridad».
Ratzinger deseó «con gran afecto» un feliz Año Nuevo a los fieles de lengua española presentes en la plaza de San Pedro y esperó que «el amor de la Virgen» les ayude a «seguir mejor a Jesús que, con su Encarnación, ha traído la paz para todo el mundo».
La misa tuvo lugar unas horas después de que Benedicto XVI presidiera la ceremonia de víspera de Año Nuevo en la basílica de San Pedro. Por la noche, el Papa también oró frente a un nacimiento gigantesco situado en la plaza dedicada también al apóstol.