El Correo Digital
Martes, 3 de enero de 2006
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CON REMITE
El ránking
A cualquiera que usted le cuente que los pisos libres en esta ciudad de los escasos milagros han subido menos que la media española le dará un susto, pero si añade a la información el dato de que Vitoria ocupa el cuarto puesto nada heroico en el ránking de las ciudades más caras, todo quedará claro. No subimos en la lista porque es imposible subir más.

Así que procuren no lanzar las campanas al vuelo o creer que vamos en la buena dirección. Lo digo porque aquí se cumple aquello del vaso medio lleno o medio vacío: si en vez de tener el parque de vivienda más caro de España tenemos sólo el cuarto más oneroso no es para ponernos a bailar muy contentos en las plazas públicas, sino para seguir preguntándonos qué hemos hecho para merecer esto. Por poner un ejemplo un tanto tétrico y desde luego excesivo, es como considerarse afortunado porque sólo le han matado de cinco tiros pudiendo haberlo hecho de seis.

Cifra más, cifra menos, porcentaje más, porcentaje menos, estamos como estábamos y ya dice el dicho malévolo que en este mundo todo lo que no mejora empeora inexorablemente. Me gustaría derrochar optimismo y decirles a ustedes que empezamos a remontar la caída, pero les mentiría y de ningún modo quiero hacerlo. Saquen ustedes las conclusiones que les dicte su ánimo: si quieren ver un atisbo de color rosa en el panorama, me parece espléndido. Y si pertenecen a la especie de los realistas sin enmienda, soy de los suyos. Y no por inclinación natural, todo lo contrario, sino por desencantado análisis de lo que pasa.



Vocento