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Martes, 3 de enero de 2006
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POLÍTICA
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Imaz subraya que sólo ETA «tiene la llave» para abrir un proceso de paz
Dice que el PNV llevará el plan Ibarretxe a la mesa de partidos aunque aboga por un acuerdo «integrador» que supere en apoyos al Estatuto Asegura que la posición del partido sobre normalización es «unánime»
EN SABIN ETXEA. Josu Jon Imaz analizó la actual situación política tras mantener un desayuno con periodistas. / TELEPRESS
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El líder del PNV, Josu Jon Imaz, compareció ayer en público por primera vez tras la controversia provocada por su antiguo rival interno, Joseba Egibar, y por el propio lehendakari al reivindicar la «plena vigencia» del plan Ibarretxe para resolver el contencioso vasco, una postura duramente criticada por la oposición. Y lo hizo para poner en valor el «grato sabor a acuerdo» con que se ha cerrado el año 2005 -peneuvistas y socialistas han alcanzado sendos pactos presupuestarios en Madrid y Vitoria- y ensalzar precisamente el consenso entre las «diferentes sensibilidades» políticas que conviven en Euskadi como la senda a seguir en 2006.

Tras un desayuno con periodistas en Sabin Etxea -la sede central del PNV en Bilbao- en el que le acompañó el portavoz del EBB, Iñigo Urkullu, el presidente del PNV rescató en su exposición de los retos para el nuevo año las líneas maestras del documento que él mismo redactó y la dirección peneuvista aprobó en octubre pasado, en el que los jeltzales ya apostaban por renegociar el plan Ibarretxe para lograr un acuerdo «integrador» que iguale o supere el respaldo que suscitó el Estatuto de Gernika y supeditaban el inicio de un hipotético proceso de paz al cese previo y definitivo de la violencia.

Ayer, Imaz volvió a mostrarse tajante en este punto y advirtió a ETA de que sólo ella «tiene la llave» que permitiría abrir el camino de la pacificación, propiciaría el inicio del diálogo entre el Gobierno y la banda contemplado en la resolución aprobada en mayo por el Congreso y culminaría con un acuerdo alcanzado entre las formaciones políticas «sin exclusiones» y ratificado finalmente en una consulta popular. Pero para que ese engranaje se ponga en marcha es condición indispensable, subrayó el presidente del PNV, que ETA abandone primero «de forma definitiva» las armas, las amenazas, el chantaje y la extorsión y dé además «señales inequívocas» de su decisión.

Mientras tanto, avisó Imaz, «no debemos marear la perdiz ni permitir que nadie nos confunda con estrategias de tinta de calamar» porque, aunque admitió que existe «una esperanza razonable de paz», insistió en matizarla «con la prudencia debida». Pese a reconocer que pueden apreciarse «elementos propiciadores» del proceso como el largo tiempo transcurrido sin atentados mortales, también pidió que no se lancen «las campanas al vuelo» porque la paz sólo se consolidará si ETA renuncia primero a la violencia.

Documento de octubre

También para salir al paso de la polémica generada por las declaraciones de Egibar e Ibarretxe se basó Imaz en el documento presentado en sociedad el pasado 22 de octubre. Consideró que es precisamente ese texto -que el líder de la ejecutiva guipuzcoana ni siquiera citó en su última comparecencia, aunque sí mencionó ponencias anteriores del partido- el que refleja la «posición unánime» del PNV respecto a la denominada 'normalización política' e insistió en que «en absoluto» existen discrepancias internas respecto a la estrategia política.

Así, Imaz subrayó que su formación pondrá sobre la mesa de partidos auspiciada por el lehendakari el plan que lleva su nombre -ya que «contiene» las posiciones que defiende el PNV-, aunque, a diferencia de Egibar, puso el acento en la necesidad de alcanzar un acuerdo «amplio e integrador». Esas serán «necesariamente» las características del pacto, apostilló, porque debe contar con tanto o más apoyo que el que en su día concitó el Estatuto. Las bases sobre las que se sustentaría el acuerdo -añadió Imaz apoyándose de nuevo en el texto aprobado en octubre-, deberán ser «no imponer» ninguna solución que no recabe los apoyos suficientes y «no impedir» que prospere una que sí los reúna. Por ello, pidió al resto de partidos, especialmente al PSE, que en lugar de «negar» el proyecto que defiende el PNV se dedique a «aportar los suyos propios».

Imaz se mostró optimista en cualquier caso y consideró que la «confianza recobrada» con el PSE -puso explícitamente como ejemplo el apoyo del partido de Patxi López a las Cuentas del del Gobierno vasco- es un dato a tener en cuenta que permitirá seguir «tejiendo nuevas complicidades» y avanzar así «entre todos en el reto de la paz y la normalización». Imaz se felicitó porque los acuerdos con los socialistas han servido para «tranquilizar» a los ciudadanos y «sólo han desagradado a los que viven en su salsa en la trinchera del desacuerdo y la confrontación, a los extremos, se llamen PP o EHAK».



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