Los servicios antiterroristas galos han constatado de un tiempo a esta parte una intensificación de la actividad clandestina de ETA en sus zonas de repliegue por la franja meridional de Francia. La detención hace una semana de Mikel Larrañaga Altuna (Zarautz, 1977) y de Arlantz Gisasola Olaeta (Gernika, 1977) ha revelado un frenético tráfico de vehículos utilitarios, con gran capacidad de carga, que eran abandonados y quemados para eliminar huellas en zonas boscosas a las pocas horas de ser robados en un área geográfica en torno a la ciudad de Poitiers.