El Correo Digital
Miércoles, 4 de enero de 2006
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CON REMITE
Vuelven los cortes
Llegará un día, probablemente muy lejano, en el cual no haya que escribir acerca de las obras públicas en esta ciudad, pero entonces habremos perdido uno de los motivos de asombro y espanto más frecuentes y amenos de los que tenemos noticia. Nos sentiremos huérfanos, perplejos, deshabitados, raros.

De nuevo van a producirse obras interminables, desvíos, bloqueo de carriles, cortes de vías, impaciencias, follones sin cuento, bocinazos y alteraciones cardiacas. Como diría un bíblico, el pan nuestro de cada día. He estado echando un vistazo a lo que va a ocurrir y me he perdido: ya no voy a saber si tendré que ir por la izquierda o por la derecha, del derecho o del revés, por arriba o por abajo y así hasta que la locura nos separe. Y luego decía Javier Marías que su ciudad, Madrid, era un infierno. Estos madrileños siguen creyendo que las únicas víctimas del desorden demencial del tráfico son ellos.

Reconozco que estas cosas tienden a ponerme nervioso, y eso que no conduzco. Por lo que me cuentan mis familiares y amigos, como diría Ismael Serrano, esto es un caos que además afecta a media ciudad y a la mitad de la otra media. Me pregunto si no sería mejor planificar de otra manera las cosas, apaciguar los ánimos, hacernos más fácil el tránsito urbano y quitarnos de encima esta pesadilla recurrente.



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