Las cuentas del ejercicio 2004-2005 del Alavés reservan 206.800 euros (unos 34 millones de las antiguas pesetas) para los miembros del consejo de administración, según se refleja en la memoria que se presentará en la asamblea del próximo 30 de enero. «El importe devengado durante el ejercicio por la totalidad de los miembros del consejo de administración, por todos los conceptos, ha ascendido a 206,8 miles de euros», reza el textualmente el epígrafe 18 de la memoria albiazul. El concepto 'devengar' significa, según la Academia Española de la Lengua, «adquirir el derecho a alguna retri- bución por razón de trabajo o servicio». Es decir, a cobrar una cantidad en concepto de sueldo, dieta o compensación.
El documento especifica un detalle más. «Los anticipos concedidos al consejo de administración a 30 de junio de 2005 ascendían a 18,6 miles de euros». Los integrantes del máximo órgano de dirección albiazul son Dmitry Piterman, su esposa Milanendra Vikramsingh y el vicepresidente José Nereo. La cuarta 'silla' corresponde a la sociedad Jugovic, en su momento del ex presidente Gonzalo Antón, pero que tras la venta del club está representada también por Piterman.
Varios expertos consultados por este periódico explicaron que las cantidades devengadas durante un ejercicio son una reserva que los miembros del consejo pueden utilizar o no. Ésta es una fórmula que utilizan habitualmente muchas empresas. En las sociedades anónimas deportivas también se han dado algunos casos recientes y muy sonados; el más cercano y conocido el del ex mandatario de la Real Sociedad José Luis Astiazarán.
En los estatutos
Los estatutos del club prevén la posibilidad de establecer remuneraciones económicas para los consejeros. «Consistirá en una asignación fija mensual, en concepto de dietas por asistencia a las reuniones del consejo, cuyo importe será fijado para cada ejercicio por la Junta General de Accionistas. Dicha retribución podrá ser distinta para cada uno de los consejeros en función de su dedicación», señala el documento.
En pasadas temporadas, las memorias entregadas por el club a los accionistas no reflejaban ningún pago de este tipo. «Durante el ejercicio los consejeros no han recibido importe alguno en su calidad de administradores ni tienen anticipos ni créditos concedidos», decían textualmente. Según estos documentos, en la etapa de Gonzalo Antón no se cobraba sueldo o retribución alguna por ser consejero.