Cayó el Athletic en San Mamés. No mereció el equipo rojiblanco la derrota, porque realizó 70 minutos rebosantes de ritmo e intensidad. Faltó contundencia en ataque, pero los bilbaínos siguen mostrando síntomas de recuperación.
CONFIRMACIÓN
La pequeña revolución apuntada por Clemente al confeccionar la convocatoria se cristalizó sobre el césped. Desfiló el cuarto lateral zurdo de la campaña, encarnado en la figura de Expósito, Gurpegui se reubicó en la zaga, se produjo el debut de Aduriz, y aparición como titular de Guerrero.
El Real Madrid, a pesar de las bajas, presentó una alineación coherente. Debutó Diego López y Baptista recuperó la posición que le catapultó en el Sevilla. Reajustó la defensa con Sergio Ramos y jugó con mayor equilibrio.
TOMA Y DACA
Después de diez minutos de aperente superioridad visitante, el partido se rompió. Para el espectador imparcial, una delicia. Para los intereses del Athletic, jugar con fuego. El duelo, frenético de ritmo, estuvo presidido por alternativas constantes. Del centro del campo para adelante el conjunto rojiblanco desplegó sus mejores armas, presión constante y ritmo endiablado. Sólo faltó mejor definición, con opciones concretas de Aduriz y Guerrero.
El aviso de Clemente sobre el desarrollo del choque se cumplió con exactitud. Un juego muy físico, con muchísimo desgaste. Se echó en falta, quizá, un mayor control por parte de los rojiblancos, que se vieron sorprendidos en demasiadas ocasiones por el rápido despliegue al contragolpe merengue, que estuvo más avispado que los locales en la recuperación de los rechaces.
EQUILIBRIO
Se equiparó el juego en los inicios del segundo periodo. Guerrero y Baptista pudieron inaugurar el marcador. Clemente optó por los cambios y el equipo perdió fuelle. El ritmo, apasionante en la primera hora, decayó. Segundos antes del gol de Beckham, Llorente disfrutó de una gran ocasión. De ahí al final, el Athletic siguió intentándolo, pero el Madrid se asentó y se hizo dueño del partido.