El Correo Digital
Miércoles, 4 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
MUNDO
MUNDO
Un nuevo escándalo se cierne sobre la cúpula republicana de EE UU
Un ex miembro de un gran grupo de presión cercano a la Casa Blanca se declara culpable de corrupción
Jack A. Abramoff.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
La entrada en el nuevo año no ha desaprovechado la ocasión para zarandear de nuevo los escándalos que en los últimos tiempos se acumulan en la puerta de los republicanos. Jack A. Abramoff, el que fue uno de los mayores 'lobbistas' con mejores conexiones políticas en el Capitolio estadounidense, accedió ayer a declararse culpable de cinco cargos criminales, entre los que se encuentran la evasión de impuestos, la conspiración y la corrupción pública, según los documentos registrados en la Corte del Distrito de Estados Unidos.

La decisión de Abramoff, de 47 años, ha hecho que un alo de misterio y congoja se cierna sobre parte de los miembros del Congreso norteamericano, ya que al destapar la caja de Pandora se podría poner en conocimiento de los fiscales una trama de contactos y corrupción que situaría a la clase política de Washington al borde del abismo. De momento ya se baraja el nombre del director republicano de la Comisión de Administración del Congreso, Bob Ney.

Abramoff, que junto con el defensor de los recortes, Grover Norquist, fue el propulsor de la revolución de Reagan en los 80, ha admitido cargos de conspiración, corrupción pública y evasión de impuestos en un caso que es juzgado en Washington. Además, en un proceso independiente que se lleva a cabo en Florida, se declaró culpable de fraude y conspiración en la adquisición de su flota de 'barcos casino'. Abramoff falsificó una transferencia de 19 millones de euros para conseguir la financiación del negocio, valorado en 50 millones. Su socio, Michael Scanlon admitió haber planeado junto con Abramoff, el destinar los millones recaudados de tribus indias buscando la atención política en sus fraudulentas operaciones de juego.

Dinero y vitalidad

El ambicioso estilo avasallador de Abramoff chocaba con la sociedad de Washington, culturalmente conservadora, pero que se dejó deslumbrar por su vitalidad y su dinero. Con la ayuda de Norquist, Abramoff se aseguró un lugar en el equipo de transición del Departamento del Interior cuando George W. Bush fue elegido presidente en 2000.

Este caso vuelve a situar la atención sobre la mayoría republicana en el Congreso y el Senado de Estados Unidos. Tras el escándalo del 'espiagate', se sucedió la investigación a Tom DeLay, quien renunció a su cargo como líder de la mayoría republicana tras ser implicado en delitos contra la Justicia. Éste último, junto con su colega Adam Kidan y el ex jefe de prensa de DeLay, Michael Scanlon, a su vez socio de Abramoff, mantenían estrechas relaciones con el ahora culpable 'lobbista'.



Vocento