El Correo Digital
Miércoles, 4 de enero de 2006
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POLÍTICA
POLÍTICA
Círculo de sospechas
Más caro de lo que preveían los socialistas les está saliendo su pacto presupuestario con el PNV de Imaz y de Ibarretxe. Independientemente de la imagen que pudieron dar en el Parlamento con su 'pase torero' a los presupuestos del Gobierno Vasco, coincide el renacimiento del entorno de ETA gracias a la complacencia política hacia Batasuna con la recuperación de protagonismo del Gobierno vasco en el denominado proceso de paz, en el que había estado fuera del campo de juego.

Quizás por ese cúmulo de coincidencias, ha comenzado a rodar el círculo de sospechas en el que los observadores más benevolentes con Zapatero han empezado a mostrar, sin disimulo, su progresivo desencanto hacia la eficacia de un talante que descansa en la falta de exigencia a quienes ponen en peligro la legalidad constitucional. Ya se intranquilizaron los observadores del entorno de Savater cuando, después de que el socialista Pastor comenzara a explicar las ventajas de su pacto presupuestario con el PNV, se temieron, y así lo dijeron, que ése fuera el comienzo de una «nueva» amistad entre el PNV y su teórica alternativa de gobierno.

En efecto, un lehendakari que había permanecido en un lugar de la historia más bien escondido, silente y pasivo, después del rechazo del Congreso y del 'palito' electoral, no dejó pasar ni dos días del pacto presupuestario para volver a sacar del baúl de los recuerdos su polémico plan soberanista. El Partido Socialista de Euskadi, que se había llenado la boca de mensajes de oposición, coherencia y firmeza y no se sabe cuántos principios más a fin de no pactar nada con el lehendakari mientras mantuviera su plan. Y, he aquí que después de firmar las cuentas del presente ejercicio, Él reaparece. Vuelve el Hombre. O sea el lehendakari.

A esa jugada, seguramente que Clemente lo llamaría un «gol por toda la escuadra» pero como algunos políticos están hechos unos ases de la propaganda, seguro que asistiremos en estas primeras semanas del año a un cursillo acelerado de explicación de lo imposible. O dicho de otra manera: nos dirán que no es lo que parece. Imaz ya ha empezado a matizar que este país necesita planes de consenso y no de imposición, a ver si Egibar se da por enterado. Pero el juego acaba de comenzar. No es nuevo; más bien huele a rancio. Pero vuelve . A ver si esta vez alguien se cansa y se descabalga. De momento, algún genuino representante del Basta Ya a quien no se le oía ni veía actuar en nombre de este colectivo, casi casi desde que Zapatero llegó al poder, se ha caído del caballo al darse cuenta, según dice, que los socialistas vascos están haciendo cosas que dijeron que nunca harían. Ares tendrá que cerrar la puerta porque, en su casa, empieza a haber corriente.



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