El Correo Digital
Jueves, 5 de enero de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
El obispo y la justicia
El obispo monseñor Uriarte ha dicho que «la aplicación excesivamente rígida de la ley es un obstáculo para la paz». No se lo que pensaría monseñor si los jueces, en justa correspondencia, le recomendasen que suavizase un tanto los mandamientos para mayor concordia de la población, como podría ser considerar el preservativo como algo pasable, ordenar algunos curas gays, o tachar de pecadillos los robos y extorsiones de guante blanco que vemos todos los días a nuestro alrededor. Pero en estos temas, monseñor no practica la costumbre imperante en enero, y no está de rebajas. Sólo está de rebajas con el asesinato y sus colaboraciones. Sigue nuestro obispo con el viejo dicho de que 'por la paz un avemaría', y comete la reiterada torpeza de la equidistancia, contraponiendo en la misma balanza «la persistencia del terrorismo» con la «aplicación excesivamente rígida de la ley», sin tener en cuenta, entre otras cosas, que los terroristas lo son porque quieren, y las víctimas no. Ustedes nos han enseñado que Dios es infinitamente justo, bueno. Mi deseo sería que los jueces se acercasen a esta posición lo máximo posible; pero con todo respeto, el que le debo en mi condición de católico, le digo que no se confunda, monseñor; la paz no se encuentra en el punto medio, sino en el punto más justo. Esto es moral cristiana. Lo otro, geometría.



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