Franceses e ingleses son los responsables de esta inofensiva adaptación de una popular serie televisiva gala, 'Pollux: Le manège enchanté', ambientada en un país encantado, que perece bajo el hielo, tras un conjuro lanzado por Zeebad, el pérfido y bigotudo hechicero del frío, que pretende someter a los incautos terrícolas a todos sus insultantes caprichos. Sin embargo, es aquí donde entran en escena cuatro imprevisibles superhéroes: Brian, el tímido caracol; Ermintrude, una vaca de alta cuna y aficionada a la ópera; Dylan, un incordiante conejo 'hippie', y, cómo no, Dougal, un perro sabelotodo adicto a los caramelos.
Personajillos la mar de simpáticos, metidos sin demasiada imaginación en un cuento infantil plasmado de forma apañada por sus tres realizadores- dibujantes, cuya técnica animada no supera la simple discreción. 'El tiovivo mágico' se convierte así en un aparente divertimento para la gente menuda, en el que también se insertan elementos misteriosos, como son los tres diamantes negros que constituyen la clave del enigma.
Quizás el caracol Zeebad, con su abrigada bufanda y peculiar sombrero, sea el héroe más atractivo de la función, sin que los demás componentes del relato aporten nada especial a una cinta de animación en tono muy menor, de diseño un tanto superado y saturada de colores suaves y más bien desvaídos, que no logra igualar a la popular ortodoxia disneyana, distanciándose de ese modelo, más que por deseo expreso, por manifiesta incapacidad técnica.