El Gobierno recriminó ayer al PP por la negativa de su presidente, Mariano Rajoy, a reunirse con Evo Morales. El secretario de Estado de Exteriores, Bernardino León, denunció que esa actitud «no es un rechazo solamente al presidente» electo de Bolivia por sus planes de gobierno, sino «a la democracia» y al resultado electoral, «que no tiene discusión alguna» al haber obtenido Morales el 53% de los votos en las elecciones presidenciales del pasado 18 de diciembre.
El PP replicó a esas acusaciones por medio de su secretaria de Política Social y Bienestar, Ana Pastor, quien aseguró que Rajoy -que aprovecha estos días para disfrutar sus vacaciones de Navidad- no estaba en Madrid en la «franja horaria» que el Gobierno propuso para celebrar la entrevista. Los populares justificaron su escaso interés en reunirse con el futuro presidente de Bolivia con el argumento de que su secretario de Relaciones Internacionales, Jorge Moragas, ya se encontró con Morales a finales de septiembre cuando visitó España como candidato a la presidencia.
Su portavoz en la Comisión de Exteriores del Congreso, Gustavo de Arístegui, puntualizó que el PP «reconoce y respeta la voluntad del pueblo soberano boliviano de elegir a Evo Morales», pero «tenemos todo el derecho de discrepar ideológicamente de los planteamientos de Morales y de este gobierno». Además, atribuyó su victoria electoral a la «inundación de los petrodólares venezolanos» que le entregó Hugo Chávez.
El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, había reclamado el martes al PP «respeto» por los resultados de las elecciones celebradas en «un país amigo» y pedido a la oposición «sentido de Estado».