El presidente electo de Bolivia, Evo Morales, aseguró ayer en La Moncloa, al término de su reunión con José Luis Rodríguez Zapatero, que cumplirá su promesa electoral de nacionalizar los yacimientos de petróleo y gas. El líder indígena, que tomará posesión de su cargo el 22 de enero, aclaró que la adopción de esa medida no significa «expropiar» a las empresas extranjeras -varias grandes firmas españolas están presentes en Bolivia-, pero avisó de que perseguirá a las que evadan impuestos o incumplan las leyes del país.
El futuro mandatario andino se reunió durante una hora con Rodríguez Zapatero en su visita a España, primera parada europea en su gira previa a la toma de posesión. El objetivo es recabar apoyos para su plan de «refundar» Bolivia, instaurar la justicia social, favorecer el desarrollo económico y «transformar con los votos, no con las balas» el país.
Morales, indígena de la etnia aymara que hasta el pasado 18 de diciembre era sólo un líder de los cultivadores de coca, confirmó que tras su asunción de responsabilidades «el Gobierno va a ejercer el derecho a la propiedad sobre sus recursos naturales» y que «vamos a nacionalizar». No obstante, puntualizó que «eso no significa expropiar, confiscar ni expulsar a las empresas», pero «vamos a ser radicales con las que no pagan impuestos, con las que son contrabandistas y con las que no cumplen las normas» del Estado boliviano.
Para el futuro presidente, eso quiere decir «que el Estado debe beneficiarse como también se benefician las empresas en el marco de las leyes bolivianas». Para el Gobierno español, significa buscar fórmulas que permitan compatibilizar los intereses de las compañías y las garantías de seguridad jurídica y estabilidad que exigen, con los proyectos de modernización de Morales. El secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, aseguró que el Ejecutivo Zapatero está «convencido» de que se logrará ese objetivo.
El ex líder cocalero señaló que en su almuerzo con responsables de Repsol-YPF en la sede de la CEOE, al que asistió el presidente de la compañía, Antonio Brufau, le dieron a conocer los planes de la empresa para invertir en el país y favorecer su industrialización. «Necesitamos socios, no patronos» ni «dueños de nuestros recursos materiales», advirtió a los empresarios tras su encuentro con el presidente del Gobierno.
120 millones de dólares
En la reunión, Rodríguez Zapatero anunció a su invitado que España condonará una parte «sustancial» de la deuda de Bolivia, que asciende a 120 millones de dólares. Moraleda detalló que esa deuda será canjeada por proyectos de educación para alfabetizar a los niños bolivianos, aunque no cuantificó la parte de los créditos que se perdonarán.
Morales invitó al jefe del Ejecutivo a asistir a su toma de posesión el próximo 22 de enero, pero el Gobierno le comunicó que el protocolo exige que sea el Príncipe Felipe quien esté presente. No obstante, Rodríguez Zapatero trasladó al presidente electo de Bolivia su disposición a visitar el país andino «cuando la agenda lo permita». El futuro gobernante quiere que España sea su «puerta de entrada» a Europa y facilite su interlocución con otros gobiernos y organismos internacionales.
Antes de ver al jefe del Ejecutivo, Morales discutió sobre las inversiones energéticas con los ministros de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos; e Industria, José Montilla. Moratinos expresó la voluntad española de ampliar la presencia empresarial y las inversiones en Bolivia, pero recordó al próximo presidente boliviano la importancia de «fortalecer la seguridad jurídica» y de la negociación como fórmula para resolver eventuales controversias.
Montilla recalcó, a su vez, que la llegada al poder de Evo Morales supondrá «un cierto cambio en las reglas del juego», pero al igual que Rodríguez Zapatero confió en que «en su momento» podrán negociarse con las empresas fórmulas para que sus intereses en Bolivia «estén defendidos». En ese sentido, afirmó que en su entrevista comprobó que el futuro presidente boliviano es consciente de que su país necesita las inversiones extranjeras para poder desarrollarse.
País «prioritario»
España es uno de los principales donantes de ayuda al desarrollo a Bolivia. El segundo Plan Director de la cooperación española para el período 2005-2008 considera que es un «país prioritario». Bolivia es el tercer receptor de fondos españoles, con más de 43 millones de euros en Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en 2004 y unos 50 millones en 2005. Para este año que empieza, el Ejecutivo espera superar los 60 millones.
Esos fondos están orientados a cubrir necesidades básicas y a facilitar la gobernabilidad y el desarrollo. En el futuro, España tiene previsto poner en marcha programas específicos orientados a desarrollar y mecanizar el sector agrícola boliviano, al objeto de convertirlo en una fuente de recursos para los campesinos.