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Sábado, 7 de enero de 2006
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ÁLAVA
La Diputación instalará 2.000 contenedores para echar restos de comida desde este año
Los alaveses deberán hacer hueco en casa para la bolsa de desechos orgánicos desde 2007 El plan de residuos propone plantas móviles de reciclaje de escombros en los pueblos
UN PASO MÁS. Varios operarios trabajan en la planta de reciclaje de envases de Júndiz. / N. GONZÁLEZ
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LOS PUEBLOS RECICLAN
Basuras domésticas: en Gardélegui acaban ahora más de 30.000 toneladas al año procedentes de los pueblos.

Kilos por habitante y día: se generan 1,4 de media. Las visitas del verano hacen que en la Rioja Alavesa esa cifra suba a 1,9.

Papel y cartón: se recicla la mitad de lo que se genera.

Vidrio: se recupera casi el 82%.

Pilas: Aún el 65% acaba en Gardélegui.

Envases: se recogen casi un millar de tolenadas al año.

Total de reciclaje: el 15,58% de lo que se consume, se reutiliza.
Todos los alaveses tendrán que acostumbrarse a ver muy pronto en el paisaje urbano el cuarto contenedor de color marrón. La Diputación diseña un nuevo plan integral de gestión de residuos que contempla la instalación en toda la provincia y a partir de este mismo año de 2.000 depósitos especiales para echar restos de comida, según se recoge en el avance que elabora el Departamento foral de Medio Ambiente, al que ha tenido acceso EL CORREO. A ellos hay que añadir otros 400 que colocará el Ayuntamiento en Vitoria.

Si el plan anterior fue el que dio el espaldarazo a los contendores amarillos y a los garbigunes, éste se propone, sobre todo, alargar la vida del vertedero de Gardélegui, al que van a parar todos los desechos de la provincia. «Esa situación va a cambiar en muy poco tiempo, ya que ahí no llegará ninguna bolsa», explicó la diputada de Medio Ambiente, Marta Alaña. Y es que la puesta en marcha en 2007 de la nueva planta de Júndiz va a revolucionar el servicio de recogida de basuras.

Para empezar, todos los alaveses sin excepción tienen por delante doce meses para hacerse a la idea de que deben encontrar hueco en sus casas para una bolsa de desperdicios más. El próximo año, además de separar el papel, el vidrio, los envases y las pilas, deberán apartar los desechos orgánicos -restos de alimentos, posos de café, flores mustias, corchos o servilletas de papel sucias- de los inorgánicos -pañales, papel de aluminio, pequeños utensilios, colillas, loza o telas-. Estos residuos domésticos serán convertidos en abono en la planta de Júndiz.

Medio Ambiente persigue que el 11% de toda la basura que se genera se convierta en abono. Para llevar a cabo ese objetivo es clave la central de biocompostaje del polígono industrial vitoriano, la apuesta de Álava por «una manera biológica de eliminar basuras en lugar de la incineración», subrayó la diputada del PP.

30 millones de euros

Y no sólo eso, entre los retos de la Diputación está el de conseguir que los alaveses reutilicen casi todo lo que consumen, de manera que en 2012 apenas aparezcan papel, vidrio, maderas, metales o plásticos en las bolsas de desechos.

Esta nueva apuesta por el reciclaje es la respuesta a las normativas medioambientales europeas, que obligan a adoptar una serie de medidas recogidas en el avance, y cuya puesta en marcha costará a Álava unos 30 millones de euros. El texto se debatirá en los próximos meses y Alaña confía en que entre en vigor este año.

Entre otras iniciativas, propone ampliar la red de garbigunes o puntos de recogida selectiva de residuos, de manera que a los de Vitoria, Amurrio, Llodio, Ayala, Alegría y Salvatierra se sumarán los de Nanclares y Oion y, más tarde, los de las cuadrillas.

Otra gran apuesta del plan es la de sellar todos los focos de vertidos incontrolados y las escombreras ubicadas en lugares de interés natural. Además, surge un programa especial de reutilización de los residuos de construcción y demolición. Las tierras más limpias se emplearán en la restauración paisajística de canteras. Los escombros puros y duros serán tratados en una planta de Gardélegui para su uso como material de relleno en obras públicas. Para hacer más fácil este reciclaje a los pueblos, está prevista la compra de «una o dos» plantas móviles que primero separarán los residuos peligrosos y luego triturarán los restos de obra con vistas a su reutilización.

Como todo plan que se precie se harán campañas y se creará un observatorio de residuos. Además, la Diputación pretende impulsar la contratación de vigilantes ambientales en cada cuadrilla para la detección de vertidos incontrolados y otras agresiones al entorno, con capacidad, incluso para sancionar.



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