Frenazo a la ilusión. Toda la magia regalada ante el Barcelona y el Zalgiris se quedó en el Fernando Buesa Arena. El TAU Cerámica tropezó ayer en la cancha de uno de los más humildes, del debutante en la ACB Menorca, con todo merecimiento. Engullido por sus propios errores, amargado ante un animoso contrincante que hizo de la seriedad y la cordura sus mejores armas. Tanto deseó el Llanera la victoria, tanto luchó por ella, que apagó las luces del trasatlántico alavés. El líder enmudeció en un pabellón que celebró la gesta como si de un título se tratara. Cuando la expedición vitoriana abandonaba cariacontecida el recinto, aún quedaban decenas de aficionados dentro, celebrando extasiados el triunfo de sus vidas.