Las señales no dejan de advertirlo a lo largo de los 7,2 kilómetros de trayecto, aunque no por ello se elimina la precariedad ni la peligrosidad del tramo de la carretera BU-750 entre el puerto de Vitoria y Ventas de Armentia. No ha habido accidentes mortales en los dos últimos meses, desde que el vial volvió a abrirse al trafico el pasado mes de noviembre, pero sí algún que otro incidente puntual que ha provocado salidas de la calzada a más de un vehículo. «Es un trayecto con mucho peligro, sobre todo para quien no conoce la carretera ni su estado actual de provisionalidad», explica el alcalde del municipio del Condado de Treviño, Juan Carlos Aguillo.
'Atención. Tramo peligroso', advierte un cartel nada más comenzar el descenso, recién superado el puerto y los límites territoriales de Ålava. 'Precaución, firme provisional', reza pocos metros más adelante otro poste colocado por la Junta de Castilla y León y la Diputación de Burgos. 'Cuidado. Modere su velocidad', avisa un tercer cartel, antes de llegar a Uzkiano, un pequeño núcleo urbano a mitad de camino hacia Ventas de Armentia.
La profusión de advertencias no impide, sin embargo, que haya riesgos. Las obras de mejora del trazado de la carretera en el tramo burgalés -en Álava se realizaron hace ya más de dos años- han paliado el impacto de algunas curvas muy pronunciadas, pero han facilitado también que los vehículos ganen en velocidad. Todo un peligro cuando cada dos por tres van a encontrarse aún con muchos baches y descarnados en toda la calzada Una secuela más de la provisionalidad de las obras realizadas y todavía inacabadas.
«Esta trayecto es un auténtico peligro público, algo inconcebible», denuncia José Antonio Fernández, un vitoriano que tiene que atravesar la zona con frecuencia por razones de trabajo.
Los trabajos del tramo burgalés comenzaron en agosto y tienen un plazo de ejecución de año y medio, que no concluirá hasta el próximo mes de noviembre. Sin embargo, y para paliar los perjuicios a los conductores, se optó por abrir la carretera a los tres meses «con advertencia expresa de la provisionalidad de los trabajos realizados y la posibilidad de nuevos cortes intermitentes», recuerda una portavoz del departamento de Fomento de la Junta castellano-leonesa.
Hasta primavera
Las obras se encuentran ahora en estado de hibernación. «Están interrumpidas hasta la llegada de la primavera, porque con mal tiempo se puede hacer muy poco». Esta situación ha sembrado, sin embargo, la alarma en algunos sectores. «Las obras se han parado», denuncian algunos vecinos, «y para colmo se está levantando el firme que colocaron en otoño, toda una chapuza», explican, indignados. Un planteamiento que rechazan, de forma tajante, en la Junta.
En medio, el alcalde de Treviño explica que en algunos tramos «sólo se dio una capa de asfaltado, la más básica, para que pudieran pasar los coches, con la idea de completarla después, y es verdad que en alguna zonas se ha vuelto a levantar con el consiguiente peligro. Estos días anda una máquina cubriendo algunos baches», relata Aguillo.