La Cámara de Comercio e Industria de Álava elegirá el 27 de marzo a su nuevo presidente. Por primera vez en muchos años son dos los aspirantes al cargo. Josu de Lapatza, presidente de Amurrio Ferrocarril, líder de SEA de 1987 a 1994, y en la actualidad máximo responsable de la entidad mercantil, que aspira a repetir en el sillón que ocupa desde hace ocho años. Y Román Knörr, ex presidente de SEA y de Confebask, que concurre con el aval de la patronal alavesa. En esta entrevista, De Lapatza muestra su «sorpresa» por la candidatura de Knörr y no oculta su disgusto por haberse enterado de la misma por la prensa. Además, rechaza ser un candidato próximo al nacionalismo y dice que aspira a que la Cámara mantenga la «neutralidad política» y siga trabajando «por el desarrollo de Álava».
-Por vez primera en mucho tiempo todo apunta a que habrá dos candidatos a la presidencia de la Cámara de Comercio. ¿Cómo ha acogido la noticia de que Román Knörr le disputará el puesto?
-Con sorpresa, porque no tenía ninguna noticia. Cuando anuncié en el pleno de la Cámara que me presentaría a la reelección nadie me manifestó nada en contra, ni a favor. Tampoco tenían que hacerlo. Me he enterado por la prensa.
-¿La ha sorprendido que la candidatura de Knörr nazca con el apoyo de la ejecutiva del SEA?
-Román (Knörr) fue mi sucesor en la presidencia de SEA. Entró porque yo se lo pedí. Ahora está aquí. Bueno, siento una cierta sorpresa, insisto, porque no tenía ninguna noticia previa.
-El presidente de SEA, Carlos Zarceño, y su predecesor, Sabino Iza, forman parte de la ejecutiva de la Cámara. ¿No le anticiparon nada?
-No.
-Parece molesto por ello.
-No me ha gustado la forma en que se han producido los hechos. Creo que podíamos haberlo comentado. Somos compañeros.
Elección y política
-¿Se puede interpretar esta pugna en clave política, con usted como candidato más próximo al nacionalismo y Knörr, a lo que se denominó constitucionalismo?
-Yo soy apolítico y he seguido esta línea en todos los puestos que he ocupado, tanto en la patronal como en la Cámara. Cada uno tendrá su idea de cuál debe ser la mejor opción política, pero nadie me puede tachar de nacionalista. Me gustaría que no se mezclara el proceso electoral con la política.
-Entonces, ¿por qué cree que por primera vez hay dos candidatos?
-Supongo que algo habré hecho mal. Aunque me sorprende, porque todos los valores que se le atribuyen a Knörr los tengo yo también.
-¿Se refiere a las razones con las que SEA ha explicado su apoyo a Knörr, la necesidad de que ambas entidades colaboren?
-Estoy totalmente de acuerdo con ello. Carlos Zarceño está en la Cámara y nunca se ha obstaculizado ningún proyecto que haya propuesto. Y Román Knörr es amigo mío, y espero que lo siga siendo después de la elección. Posiblemente ambos salgamos elegidos como miembros del pleno o del comité ejecutivo.
-¿Con qué proyecto se presenta a la reelección?
-Con el mismo que he venido defendiendo en SEA y en la Cámara. Quiero que la Cámara mantenga su neutralidad política. Hay que estar con la autoridad que gobierna, que es con quien se tienen que relacionar los empresarios, pero no es nuestro oficio hacer política. Además, quiero seguir trabajando por el desarrollo de Álava, como lo venimos haciendo con la potenciación del aeropuerto y otras infraestructuras. Como Cámara también tenemos que dedicarnos a impulsar la internacionalización, las nuevas tecnologías, el desarrollo de la competitividad y la formación.
-¿Qué posibilidades cree que tiene de ganar?
-No lo sé. Yo espero ganar, pero lo digo sin ninguna base. Supongo que ellos también habrán hecho su análisis. No creo que una persona como Román Knörr se preste a concurrir a una elección sin pensar que va a ganar. Creo que es bueno para la Cámara, si así se potencia la imagen.
-¿Pero conocerá sus apoyos?
-Pues no lo sé. Si acaso contaré con el apoyo de los empresarios que en su momento me pidieron que siguiera para dar continuidad a los proyectos en curso. Nunca he hecho campaña electoral porque es la primera vez en 28 años que hay más de un candidato a la presidencia. Lo que quiero transmitir es que tengo ganas de seguir y que tengo una trayectoria. Si la gente cree que ha sido buena, tendré posibilidades. Si no, seguiré colaborando.
-¿Puede haber más candidaturas?
-Estoy convencido de que no.
-¿Cuál es su diagnóstico de la situación económica de Álava?
-Es buena, pero el sector industrial vive el riesgo de las deslocalizaciones por la competencia de países con menores.
Cambiar las formas
-¿Hay riesgo de que se vayan más empresas de Álava?
-No exactamente. Las empresas tendrán que poner patas en esos países para conseguir productos más baratos. Ello implica que habrá un cierto número de firmas nacionales que perderán capacidad de producción y eso va a llevar posiblemente a una reconversión en cuanto a la forma de producir y a la asociación interempresarial. Y no me refiero sólo a fusiones, sino a acuerdos comerciales y estratégicos para poder invertir más en investigación y salir al exterior.
-¿El tejido empresarial está a la altura de los nuevos retos?
-En general, está a niveles comparativamente muy altos.
-¿Y las instituciones?
-Las instituciones están haciendo una labor muy buena avisando de lo que viene. Siempre hay que llorar y pedir más, pero la época de las subvenciones se acabó. Lo que tienen que hacer es infraestructuras, dar facilidades y no ahogar a las empresas con excesivas recomendaciones.
-¿Cree que, al final, Mercedes seguirá en Vitoria?
-Soy optimista. Mercedes está muy satisfecha aquí. Las multinacionales pueden estar preocupadas por los costes o la rigidez de plantilla, pero están a gusto.