Los juicios militares contra dos detenidos en la «guerra contra el terrorismo» comenzaron ayer en la base naval estadounidense de Guantánamo (Cuba) en medio de una nueva ola de críticas hacia este campo de prisioneros y sus tribunales.
El canadiense Omar Khadr, quien tenía 15 años cuando fue detenido en Afganistán por la muerte de un soldado estadounidense, y Ali Hamza Ahmad al-Bahlul, presunto especialista en propaganda de la organización terrorista Al Qaida, se enfrentarán a un juez militar.
Abogados de ambos han criticado los juicios militares, mientras la canciller alemana Angela Merkel, que llegó ayer a Washington, pidió veladamente la clausura del centro de detención de Guantánamo.
Las autoridades estadounidenses continúan defendiendo la retención de cientos de detenidos sin cargos en el campo como parte de la «guerra contra el terrorismo», declarada luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Pero jueces federales estadounidenses habían congelado los juicios de Guantánamo en espera de que este año la Corte Suprema se pronunciara sobre la validez de los tribunales especiales, creados específicamente para juzgar a los sospechosos allí detenidos.
El tribunal debe primero ver el caso de Bahlul, un yemení que fue acusado en febrero de 2004 de conspiración en actividades terroristas. De acuerdo a la acusación, el líder de Al-Qaida Osama bin Laden lo puso a cargo de producir vídeos destinados a reclutar y entrenar nuevos combatientes. Durante su primera audiencia en agosto de 2004, Bahlul causó conmoción al exigir defenderse él mismo; y ha rechazado la ayuda de cualquier abogado estadounidense, civil o militar.
Un adolescente
El caso del canadiense Khadr se ha vuelto polémico debido a su edad. El adolescente fue detenido en Afganistán en julio de 2002 bajo la acusación de que había matado a un médico militar estadounidense con una granada de mano durante una batalla. Muneer Ahmad, un profesor de derecho de la American University en Washington, dijo que Khadr no debería ser juzgado como adulto, debido a que su supuesto delito fue cometido cuando era un menor.
Ahmad expresó su preocupación por la inexperiencia del abogado militar que representa al muchacho, que ahora tiene 19 años. «Está representado por un capitán del Ejército de 31 años que nunca en su vida ha defendido a un acusado en un tribunal, ni siquiera por cargos de cruzar imprudentemente una calle», dijo Ahmad. «Sería un caso irrisorio si las apuestas no estuvieran tan altas». «Con torturas, abusos y tres años de detención ilegal, este Gobierno le ha robado su juventud a Omar», dijo Ahmad. «Ahora ellos están demandando su comparecencia ante un tribunal improvisado, que carece totalmente de los principios fundamentales del debido proceso».
Un nuevo enemigo
Khadr nació en Toronto y creció en Pakistán. Su padre, muerto por el Ejército pakistaní en 2003, era considerado un experto en finanzas clave de la red de Bin Laden. Uno de sus hermanos, también sospechoso de terrorismo, fue arrestado el mes pasado en Canadá a petición del Ejecutivo estadounidense.
El coronel Morris Davis, fiscal jefe de los tribunales militares, defendió los juicios de Guantánamo. «Enfrentamos a un enemigo que nunca hemos combatido antes», dijo. «Algunos dicen que estamos cambiando las reglas a medida que avanzamos, pero la ley tiene que adaptarse al ambiente de hoy. Al-Qaida y los talibanes son enemigos que la ley no contemplaba», precisó.
Sólo nueve de los 500 detenidos en Guantánamo han sido formalmente inculpados hasta el momento.