Unas declaraciones del portavoz del Euzkadi buru batzar comparando a ETA con el Ejército español originaron ayer una agria polémica en la que participaron partidos y víctimas del terrorismo.
Iñigo Urkullu, durante una rueda de prensa celebrada en Bilbao, insistió en la necesidad de que las formaciones políticas se sienten en una mesa para, sin condiciones previas, «más que la ausencia de violencia y de exclusiones, poder comenzar por un diagnóstico compartido» para lograr la pacificación. Una pretensión que «no es compatible con la pretensión de que nadie renuncie a sus principios, como lo pretende el Pacto Antiterrorista, ni con la tutela de organizaciones armadas, sea ETA o el Ejército español».
Esta comparación fue duramente criticada desde diferentes ámbitos. Por ejemplo, la viuda del teniente coronel Pedro Antonio Blanco, primera víctima mortal de ETA tras romper la tregua en 1999, reclamó al Fiscal General de Estado que emprenda acciones legales contra Urkullu. Conchita Martín señaló que «desprestigiar a cualquier institución es muy fácil para un nacionalista».
Desde el ámbito político, el PP, por medio de su portavoz parlamentario, Leopoldo Barreda, exigió al PNV una disculpa «por respeto a los centenares de militares asesinados por ETA». El portavoz del Grupo socialista en la Comisión de Defensa del Congreso, Jesús Cuadrado, consideró las palabras de Urkullu un «auténtico despropósito» y le aconsejó un cursillo acelerado «de democracia». El Ministerio de Defensa lo consideró «ofensivo» e «indigno» y la Asociación Unificada de Militares Españoles acusó a Urkullu de «degeneración moral».
Para ERC, constituyen «una correlación» entre la amenaza «con los tanques» que, en su opinión, realizó el teniente general José Mena, y la amenaza «violenta» de la banda terrorista.