Noche terapéutica en el Fernando Buesa Arena. Abandonada la bruma menorquina, el TAU Cerámica sacudió sin piedad al adversario europeo más débil que ha pasado por Vitoria en los últimos meses. La remozada careta que presentó el Union Olimpia resultó una ilusión. No aguantó ni cuatro minutos a los chicos de Velimir Perasovic. A partir de entonces no existió sospecha alguna respecto a la resolución del duelo. Ni cuando, mediado el tercer cuarto, el baloncesto local comenzó a dibujar una progresiva y entendible línea descendente.