La Policía Local y algunos comerciantes del barrio de San Cristóbal lanzaron ayer un aviso para que las tiendas y oficinas de la zona permanezcan alerta sobre una modalidad de estafa que se está cometiendo estos días en las calles de Vitoria. El timo se lleva a cabo en el transcurso de la visita que realizan varias personas, «trajeadas y de unos 50 años», con el propósito de vender dos libros sobre prevención de riesgos laborales. Los timadores convencen a las víctimas de que los volúmenes son obligatorios y piden 50 euros por los dos ejemplares que portan en un maletín.
La Guardia Urbana recibió ayer varias llamadas y denuncias en las que se detalla la mecánica de la estafa. A primera hora de la mañana, dos individuos bien vestidos «con traje, corbata y maletín» merodean por separado los comercios del barrio. Cuando se percatan de que en alguno de ellos tan sólo hay una persona atendiendo, entran y se dirigen al mostrador. Sin identificarse en ningún momento, se hacen pasar por personal del Ministerio de Trabajo y ofrecen a los comerciantes dos libros (uno rojo y otro azul) sobre prevención de riesgos laborales.
«Comentan la obligatoriedad de tenerlos en el comercio o en la oficina. Además, hablan muy rápido, sin dar tiempo a réplica o a asimilar la información», relató ayer a EL CORREO un trabajador que fue víctima de esta estafa a lo largo de la mañana.
En cinco minutos
En menos de cinco minutos, los falsos vendedores se ganan la confianza del cliente y piden 50 euros a cambio de los dos libros. Además, extienden un recibo como justificante del pago, que incluye un sello y una firma. «Saben de lo que hablan y en ningún momento pierden la naturalidad», aseguró.
Por otro lado, la Policía Local detuvo ayer a un ciudadano rumano como presunto culpable de un timo de 250 euros a un anciano de Vitoria. Los hechos se produjeron a las 17.07 horas en la calle Alberto Schommer, también en el barrio de San Cristóbal. La víctima fue abordada de forma amistosa por un ciudadano de origen rumano, «joven y bien peinado», que le mostró unos certificados que tenía que firmar para que pudiera traer a su familia desde Rumanía hasta Vitoria.
El estafador le pidió dinero para poder llevar a cabo los falsos trámites burocráticos y la víctima picó el anzuelo. Ambos se dirigieron hasta el cajero más cercano de la calle y el anciano retiró de su cuenta bancaria un billete de 50 euros y otros diez de 20 euros. Tras recoger el botín, el timador huyó.