Unai, Iker, Lucía y Nahia son los nombres de moda en la provincia
Cada vez son más los padres que optan por registrar a sus hijos con nombres de pila cortos y en euskera
MARÍA ZABALETA / BEATRIZ LÓPEZ/VITORIA
 BREVES. En Álava dominan los nombres contundentes. / B. CASTILLO
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Para niños: Unai (39), Iker (37), Oier (36), Mikel (30), Ibai (29), Jon (27), Asier (24), Aimar (23), Daniel (21), Eneko (20), Pablo (19), Markel (16), Hugo (15).
Para niñas: Lucía (31), Nahia (30), Uxue (27), Ane (25), María (25), Leire (24), Paula (23), Ainhoa (19), Nerea (14).
Extranjeros: Tomados del inglés, del francés, del árabe o del chino, Mohamed, Kevin, Alexander, Dylan, Michelle, Ataá, Jazirah, Akram, Achray o Ya Wei Chen dan buena cuenta de que los inmigrantes se van asentando poco a poco en la provincia.
Compuestos: Escasean, pero es posible encontrar algún que otro nombre compuesto en los tomos del registro civil como Jon Ander, José Ignacio o Gustavo Patricio.
Curiosos: Iris, Luna, Magia, Libertad, Hanna, Yoel, Izan, Vega o Noah. |
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Dime cómo te llamas y te diré de dónde eres. Esta recurrida sentencia del refranero popular no deja lugar a dudas, al menos, en Álava. Porque, aunque los gustos son cosas de cada cual, en la provincia los nombres denotan los orígenes. Los papás alaveses lo tienen muy claro a la hora de 'bautizar' a sus retoños: nombres de pila cortos, sencillos y en euskera para ellos, y clásicos y castellanos para ellas.
Así es la moda identitaria alavesa que, de momento, no tiene visos de cambiar. Fieles a las tendencias de las últimas dos décadas, los Iker y las Leire -o Leyre- han vuelto a copar los tomos del registro civil alavés. Pero, eso sí, en 2005 estos dos clásicos del nomenclator familiar alavés se han apeado del podio. En el último año, han gustado más Unai y Lucía. Eso sí, los Iker, Mikel e Ibai pisan los talones al hegemónico masculino. Y el panorama es similar entre las niñas, ya que a la todopoderosa Lucía le siguen de cerca y con fuerza nombres como Nahia (con o sin hache), Uxue y Ane.
Aunque los nombres de pila se ajustan al último grito vanguardista, hay algunos apelativos de toda la vida, como María o Paula, que sobreviven sin problemas a la tendencia general que los prefiere breves y en la lengua vasca. Pero van quedando año tras año relegados a un más que discreto segundo plano. Sobre todo entre los chicos. Sólo Pablo, Adrián, o Hugo aguantan el pulso a los euskaldunes.
Y atención, aún no son muchos, pero irrumpen con fuerza en el panorama nominativo los extranjeros como Mohamed, Yazirah o Dylan.
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