Los viejos cines Samaniego pasarán a ser un recuerdo en la memoria colectiva vitoriana a partir de abril. La Diputación foral confía en iniciar tras la Semana Santa el derribo de las antiguas salas de proyección e iniciar la construcción del nuevo edificio que le permitirá ampliar las dependencias de Hacienda. Las obras de demolición y alzado del inmueble, presupuestadas en dos millones de euros, están a punto de salir a concurso, según confirmaron ayer portavoces del Departamento foral de Promoción Económica que dirige Carlos Samaniego.
Tan sólo falta que el Ayuntamiento de Vitoria dé en los próximos días el visto bueno a la licencia de obras y se pondrá en marcha el proceso. La entrada de las máquinas en los Samaniego culmina un plan que se fraguó hace ya casi cinco años, cuando el Ejecutivo foral constató que el famoso 'búnker' que alberga las oficinas del fisco se había quedado pequeño. El incremento de personal y de documentos hizo que la Diputación pusiera muy pronto los ojos en los cines contiguos, que adquirió en 2002 por 2,4 millones. Pero el proyecto tuvo que postergarse durante años debido a otras prioridades presupuestarias como el Museo de Arqueología o reformas en geriátricos.
Al fin, Hacienda contará para finales de 2007, tras un año y medio de trabajos, con una nueva ala. El edificio diseñado por los arquitectos forales José Luis Catón y Julio Herrero será de acero laminado y hormigón, lo que permitirá dar celeridad a la edificación. Tendrá una planta y sótano y allí serán trasladados medio centenar de funcionarios.
Y éste no será el único inmueble que se añadirá a la 'manzana foral' antes de 2007. La reorganización de servicios contempla asimismo demoler el antiguo polideportivo del club La Blanca, escondido en el callejón de la Alberca Vieja, a la derecha del Palacio de la Provincia y levantar un edificio de acero y vidrio en el solar. Este recinto, presupuestado en tres millones, tendrá dos pisos y subsuelo y será el que albergue en el futuro la comandancia de los Miñones, encorsetada ahora en su actual ubicación. Así, este Cuerpo ganará en medios y seguridad. El edificio también reservará un hueco a aulas para cursillos. Todo ello con calefacción y aire acondicionado de último modelo.
Casa del deporte
Toda esta obra responde a la necesidad de la Diputación de reordernar y centralizar algunos de sus servicios, según explicó en su día Carlos Samaniego.
Su departamento tiene ahora en mente otro reto dentro de esta 'manzana foral'. Su deseo es dar un nuevo uso a la Casa del Deporte. Eso sí, antes la Diputación deberá encontrar un lugar para que puedan trabajar las diferentes federaciones. De momento, proyecta su traslado al pabellón de Latinos del Seminario.
Una vez libre la Casa del Deporte, sus dependencias se las anexionará Hacienda, para dar un mejor servicio a los contribuyentes. Este último proyecto se redactará a lo largo de este año.