La ley antitabaco ha dejado a los fumadores en la calle. Literalmente. Basta con fijarse unos minutos en la puerta de entrada de cualquier edificio de oficinas para comprobarlo. La imagen se repite como en una moviola. Abandonar unos minutos el puesto de trabajo para dar unas caladas al aire libre ha pasado a formar parte de la rutina diaria de miles de empleados desde hace un par de semanas. Salen, fuman y vuelven a entrar. Y con cada cigarrillo, una colilla que no regresa a la oficina. ¿Dónde se queda? Aunque las normas cívicas nos dicen que no se debería tirar al suelo, la realidad se empeña en lo contrario.
Desde la entrada en vigor de la ley, las aceras y portales de las zonas más concurridas se han convertido en una especie de cenicero al aire libre. «Consciente» del problema, el Ayuntamiento de Bilbao ha sido el primer municipio vasco en presentar una iniciativa para «tratar de frenar la suciedad generada por el aumento de colillas en la calle». La concejalía de Obras y Servicios instalará a finales de febrero un total de mil papeleras con cenicero incorporado «con la intención de disuadir a los fumadores de que tiren los restos del cigarro al suelo», según explicó ayer el titular del área, José Luis Sabas.
Los nuevos contenedores, realizados en acero inoxidable y con un diseño «más acorde con el nuevo Bilbao», se empezarán a colocar en las zonas más 'conflictivas' del centro y en los barrios, donde sustuirán a las antiguas papeleras de color verde. El resto se irán cambiando «poco a poco». Los responsables municipales esperan poder sustituir todo el parque de contenedores -en la capital vizcaína hay una papelera por cada 80 habitantes- «en un plazo máximo de tres años». Hasta entonces, convivirán los dos modelos.
Sanciones
Si la solución de las papeleras como medida disuasoria no termina de convencer a los fumadores, a partir de la semana que viene ya no habrá excusa para tirar una colilla al suelo en Bilbao. El área de Obras y Servicios va a repartir 20.000 ceniceros portátiles en su particular lucha contra los desechos del tabaco. Los recipientes, de tamaño similar al de un monedero, se entregarán de forma gratuita en los centros de distrito y en puntos estratégicos de la ciudad, como las bocas del metro.
Los ayuntamientos de Vitoria y San Sebastián no han regulado una medida específica al respecto y su actuación se ha limitado a colocar ceniceros en el exterior de los edificios municipales, solución por la que han optado la mayoría de los municipios. En cualquier caso, Bilbao no es la única capital española que ha hecho frente a la 'plaga de la colillas'. Barcelona ya ha instalado medio millar de ceniceros en el centro y Zaragoza baraja la posibilidad de colocar papeleras similares a las de la capital vizcaína.
La mayoría de las ordenanzas municipales contemplan desde hace años sanciones por tirar los restos del cigarro al suelo. Sin embargo, nunca se han llevado a la práctica y no parece que vayan a empezar ahora. En el caso concreto de la capital vizcaína, la normativa de limpieza contempla unas sanciones que oscilan entre uno y 3.000 euros.