El brutal ataque causó ayer una profunda conmoción en el gremio de vigilantes de seguridad que trabajan en Álava. Unos trabajadores «que afrontan cada día situaciones de riesgo, condiciones laborales muchas veces precarias, bajas remuneraciones e intrusismo profesional», según portavoces de Comisiones Obreras.
«Las empresas buscan el mayor beneficio y tratan de ahorrar costes. Por ello hay veces que ponen como vigilantes a personas sin la titulación adecuada y otras que asignan menos personal del necesario para un determinado servicio. Además, para ahorrarse unos cuantos euros en pluses, hacen que muchos de nosotros no portemos armas en horas de trabajo. Al final, todos esas deficiencias las pagamos nosotros, que somos el último eslabón de la cadena en este negocio», aseguró un profesional que prefiere mantenerse en el anonimato por temor a «represalias de la patronal».
Sindicalistas de Comisiones Obreras no creen que sea lo más adecuado que guardas que «controlan un edificio tan grande y tan repleto de comercios como El Boulevard no trabajen armados». El convenio vigente establece un salario base de 916 euros mensuales para los vigilantes titulados y un plus de 179 euros al mes por trabajar con armas. Pero «hay mucha picaresca y algunas empresas hacen que sus empleados no las porten para no abonar esa cantidad, pese a que luego sí la facturan a la entidad que les contrata para vigilar sus instala- ciones», dicen.
Asimismo, aseguran que muchos guardas sin licencia hacen servicios «para los que no están preparados por 600 euros».