Algunos alaveses han recibido estos días una carta en la que se les comunica la grata noticia de que sus citas para ser atendidos por los especialistas de Txagorritxu se adelantarán sobre la fecha fijada. Es el primer efecto del plan de choque que el hospital vitoriano acaba de poner en marcha con el objetivo de reducir las listas de espera en cinco tipos de consultas, «tras el peor año de la historia de este centro en términos productivos», según reconoció a EL CORREO el propio director-gerente de Txagorritxu, Francisco Villar.
Esta medida afecta a Traumatología, Reumatología, Oftalmología, Dermatología y Endocrinología. Sólo la primera especialidad, que genera una demanda anual de 11.500 nuevos pacientes, acumula en la lista de espera a 2.222 personas. «La demora en los casos en teoría preferentes se sitúa en 130 días y esto entra dentro de lo intolerable», admitió Villar. La cadencia en el caso de Reumatología, con 414 enfermos pendientes de ser vistos, se dispara a 146 días. Pese a que las citas para las otras tres consultas se dan a cuatro o cinco semanas vista, sus facultativos llevan 'lastrados' un total de 1.719 ciudadanos.
El plan para aliviar esta situación y tratar de limar las demoras hasta los 35 días se traducirá en una inyección económica que superará los 130.000 euros. Con ese dinero, la dirección del centro se ha dispuesto a reorganizar los servicios para hacerlos más productivos, reforzar de forma coyuntural las especialidades con más médicos y ampliar el horario de algunas consultas. «Nos hemos propuesto normalizar la situación en Traumatología para junio porque es la que más desbordada está. Para ello, pasaremos de las 131 citas semanales a 265. En cuanto a las demás especialidades, las medidas de choque se mantendrán durante todo el año», señaló el máximo responsable del hospital.
Al quirófano en 51,6 días
El incremento de estas listas de espera es uno de los legados que ha dejado un ejercicio, 2005, especialmente delicado y que Villar atribuye a dos razones «transitorias»: la virulenta gripe del invierno pasado, «que nos produjo una presión asistencial hasta entonces desconocida», y el conflicto laboral que mantuvieron los sindicatos de médicos y enfermeras con Osakidetza. «A ello hay que añadir el envejecimiento de la población. Como cada vez vivimos más, hay más patologías».
Todos estos factores redujeron de forma drástica el ritmo de las consultas y de las intervenciones quirúrgicas. «Por primera vez, no fuimos capaces de asumir la demanda. Se ralentizó la atención y se acumuló mucho trabajo, lo que nos ha obligado después a multiplicar nuestra actividad para reconducir la situación».
Esta «contundente» respuesta ha permitido que Txagorritxu cerrara el ejercicio con una demora media para operarse inferior a la de 2004. Así, ese período de tiempo ha pasado de 60,9 días a 51,6 «nuestra mejor cadencia hasta ahora», asegura Villar.
Incluso la lista de espera también ha caído ligeramente, al reducirse en doce meses de 984 a los 941 pacientes actuales. De ellos, la mayoría se intervendrá de hernias (113), varices (91), amígdalas (61) y prótesis de cadera (43).