La Guardia Suiza es uno de esos cuerpos militares, como los soldados de Buckingham, que pese a su peculiar aspecto se toman muy en serio su cometido. No es para menos, porque se dedican exclusivamente a proteger al Papa; ni siquiera está entre sus deberes defender el territorio vaticano. Lo hacen sólo con una alabarda y vestidos como de ópera. «Figuras grotescas», dijo Stendhal. Son el ejército más pequeño del mundo y también el más antiguo, en el sentido moderno del término, pues el francés no surgió hasta un siglo después. La Guardia Suiza nació hace 500 años, tal día como hoy, y el Vaticano lo celebrará durante los próximos cuatro meses.