Las grúas y excavadoras trabajan a buen ritmo en Amurrio, sobre todo desde hace tres años. En este tiempo la villa ha asistido a la edificación de medio millar de pisos. La mayoría de esas nuevas residencias son de baja densidad y han propiciado una transformación muy importante en el urbanismo de la villa alavesa. De las 477 viviendas construidas desde 2003, 346 eran de precio libre y 98, de protección oficial y 33, concertadas.
En las previsiones municipales se incluye la construcción de otras 348 casas en el entorno de la calle José Picaza. De ellos, 226 serán protegidas, mientras que 122 tendrán carácter libre.
Pero los planes urbanísticos de la localidad no se quedan ahí. La Corporación también contempla levantar otros 50 pisos sociales en las inmediaciones de la nueva rotonda situada entre el parque y el Ayuntamiento.
El alcalde de Amurrio, Pablo Isasi, señaló que «la estrategia municipal se dirige a posibilitar el acceso a la primera vivienda a los residentes de Amurrio». El primer edil apuntó, en este mismo sentido, que doscientos vecinos de la localidad están inscritos en estos momentos como demandantes de una vivienda protegida en las listas de Etxebide.
Amurrio debatirá en el foro de participación ciudadana la posibilidad de que los bajos comerciales puedan llegar a habilitarse como viviendas. En todo caso, tal y como remarcó Isasi, «eso no será la panacea que resolverá el problema fundamental. Servirá para solucionar cuestiones concretas, como el acceso a una casa de los discapacitados o dar un destino a los locales desocupados».
En algunos casos, cuando las lonjas cumplían con los requisitos de habitabilidad exigidos, ya se han realizado adaptaciones de este tipo.
Réplica a los socialistas
Isasi justificó también el hecho que la construcción de nuevas casas no haya provocado un incremento en el número de vecinos de Amurrio. El primer edil lo achacó a que «en buena parte, se trata de jóvenes de la localidad que se emancipan de sus padres. Y eso no tiene reflejo en el padrón de habitantes».
Isasi puso como ejemplo de este fenómeno al propio concejal del PSE, Raúl Luaces, quien hace unos días censuró la política de vivienda del Consistorio.
Respecto a las críticas vertidas por el concejal socialista, quien dijo que la construcción de pisos ha servido para financiar el «enorme gasto municipal», el alcalde aclaró que en ese capítulo debe incluirse también «la dotación de un teatro-cine, el plan de movilidad y sostenibilidad o el nuevo polígono industrial de 180.000 metros que se está construyendo en la zona de Maskuribai».