Susana Rodríguez Vidarte se convirtió en 2002 en la única mujer presente en el consejo de administración del BBVA. Ingresó así en el reducido grupo de las 18 representantes femeninas con las que cuentan los órganos de gobierno de las grandes empresas españolas. Es, además, decana de la Universidad Comercial de Deusto, especializada en las formación de directivos, lo que le da una visión más completa sobre el porqué de la escasa presencia de mujeres en los consejos. Sin embargo, no es partidaria de forzar su incorporación con cuotas obligatorias o medidas semejantes. A su juicio, lo importante es garantizar un correcto proceso selección que dé con las personas adecuadas para el cargo, porque el género es sólo una característica más.
-La CNMV se ha propuesto aumentar la presencia de mujeres en los consejos de administración. Es una de las principales recomendaciones incluidas en el borrador del código para el buen gobierno. ¿Qué le parece la iniciativa?
-Considero oportuna la referencia que se hace a esta cuestión en la 'recomendación 11', que señala la conveniencia de que haya «diversidad de conocimientos, de género y de experiencia...» en los consejos. Pero no así la 'número 19', que establece que «cuando sea escaso o nulo el número de consejeras, el consejo deberá explicar los motivos e iniciativas adoptadas para corregir esa situación». El buen gobierno es fundamentalmente cuestión de dar con las personas adecuadas para desarrollar la labor de consejeros. Por tanto, el énfasis tendría que estar, más en línea con la 'recomendación 20', en garantizar que el procedimiento de selección sea óptimo, no excluyente ni discriminante, libre de prejuicios. Pero un procedimiento riguroso no tiene por qué derivar necesariamente en una significativa presencia femenina en los consejos en el momento actual de la sociedad española.
-Sólo hay 18 mujeres entre un total de 524 consejeros de las empresas que integran el Ibex-35. ¿Cuál es, a su juicio, la causa de esta reducida presencia femenina?
-Creo que se entremezclan dos cuestiones. La primera, la ausencia en muchas empresas de un procedimiento riguroso de identificación y selección de potenciales candidatos/as a ocupar los puestos de consejeros. La otra, que desgraciadamente el colectivo de mujeres capacitadas para poder aportar suficiente valor a los consejos no es todavía todo lo numeroso que desearíamos y, sobre todo, que no se han hecho los esfuerzos precisos para hacerlas visibles.
-¿Qué propone para mejorar esta situación?
-He encontrado proposiciones interesantes en informes recientemente publicados como, por ejemplo, la promoción de estudios que analicen los posibles beneficios asociados a la presencia femenina en los puestos de alta dirección y en los consejos; la creación de bases de datos y directorios de mujeres con cualificación que podrían utilizar las sociedades; y la puesta en marcha de programas de apadrinamiento de mujeres ejecutivas.
Un estilo diferente
-¿Considera que las mujeres pueden aportar una visión diferente en el consejo de una empresa?
-Creo que hay cuestiones de percepción, de sensibilidad, de enfoque de los problemas, de estilos de dirección y dinámicas de trabajo más típicamente femeninas y otras más masculinas. La diversidad de género puede ciertamente aportar valor.
-¿Cómo es su experiencia como única mujer en el consejo del BBVA?
-Mi experiencia en estos años en el consejo del BBVA es tremendamente satisfactoria, pero he de decir que en ningún momento he sentido que el género marcaba o dirigía mi actuación concreta; sino que, como he dicho antes, es la persona la que actúa, la que aporta sus conocimientos, experiencias y valores; y el género es una más de sus características.
-En la Universidad Comercial de Deusto, ¿qué porcentaje de mujeres ingresa cada año? ¿Tienen luego las mismas oportunidades para incorporarse a la vida laboral o sigue habiendo diferencias en los procesos de selección?
-No hay diferencias en los pesos relativos que hombres y mujeres representan en el colectivo de nuevos alumnos que se incorpora cada año a la facultad. Pero es una realidad que ha cambiado a lo largo del último cuarto de siglo. Cuando yo comencé la carrera, las mujeres representábamos menos del 5% del nuevo ingreso. En el momento de acceder a la vida profesional, puedo decir con enorme satisfacción que tampoco hay diferencias por razón de género y que las empresas que cada año acuden a nuestras aulas a seleccionar candidatos no plantean ningún requisito o condicionante a estos efectos.
-A la hora de explicar la escasa presencia de mujeres en puestos directivos siempre se alude al problema de la conciliación entre vida familiar y laboral. En este sentido, las largas jornadas laborales de los españoles que, sin embargo, están a la cola de la UE en productividad, son un gran obstáculo . ¿Es la solución eliminar esas comidas de tres horas con 'copa y puro'?
-No creo en las soluciones de validez universal; cada empresa es una realidad singular y sólo ella sabe cuál es la forma idónea de resolver sus problemas. Lo que sí creo es que es totalmente necesario avanzar en la búsqueda una vida profesional más humanizadora, que potencie a la persona, que no presente una amenaza al desarrollo equilibrado de todas las facetas de su personalidad. La sociedad, para avanzar y progresar, no sólo necesita excelentes profesionales; necesita también excelentes padres y madres de familia que sean capaces de transmitir a sus hijos los valores en los que esta sociedad ha de asentar su progreso y desarrollo.
-¿Cómo ha logrado usted conciliar la vida laboral y familiar?
-Honestamente, en este momento, el aspecto profesional tiene más peso en mi vida que el que probablemente sería recomendable, pero no me inquieta esta situación porque no veo que el ámbito familiar se encuentre amenazado.