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Domingo, 22 de enero de 2006
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se desarrolló sin incidentes
Otegi expresa su confianza en el proceso de paz en un acto tolerado junto al BEC
Pidió «tranquilidad» a pesar de los obstáculos en el mitin que sustituyó al congreso del grupo ilegalizado
MASIVA. La explanada del Bilbao Exhibition Centre de Barakaldo acogió a varios miles de personas que enarbolaron ikurriñas. / FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ, MITXEL ATRIO Y BORJA AGUDO
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Arnaldo Otegi subió ayer al escenario instalado en la explanada adyacente al Bilbao Exhibition Centre -en cuyo interior la Audiencia Nacional había prohibido la asamblea de Batasuna- para, ante varios miles de personas, lanzar un mensaje optimista y reclamar a las bases de la izquierda abertzale «tranquilidad» y «confianza» porque, a pesar de los «obstáculos», «nos estamos acercando a un proceso de soluciones al conflicto en Euskal Herria». El portavoz de la formación ilegalizada alzó su voz durante el acto político organizado por un grupo de ciudadanos «en defensa de los derechos civiles y políticos» después de que el juez Fernando Grande Marlaska decidiese suspender el congreso previsto por Batasuna en el BEC, donde tenían previsto poner fin a su proceso interno 'Bide eginez'.

Si el viernes tanto la plataforma ciudadana como los portavoces de Batasuna insistieron en separar ambas convocatorias -«no tiene nada que ver», afirmó Joseba Álvarez-, ayer los organizadores se esforzaron en dar la sensación de que se trataba de un acto 'limpio', sin ningún vínculo con el partido suspendido por los tribunales.

Apróximadamente cuatro horas antes de empezar el mitin -previsto para las 17.00 horas aunque comenzó con cerca de media hora de retraso-, el Departamento de Interior emitió un comunicado en el que informaba de que la Audiencia Nacional había trasladado a la consejería dirigida por Javier Balza la obligación de retirar cualquier simbología de Batasuna que se encontrase. Además, el tribunal dio órdenes de «actuar policialmente» si durante la concentración se producían «actuaciones o se proferían gritos a favor de banda armada».

La iconografía de Batasuna desapareció sin que interviniese la Ertzaintza, que no se dejó ver a excepción de dos helicópteros que sobrevolaron en todo momento el recinto. Ni un cartel a favor de la formación. La única pancarta mostraba en euskera el lema de la concentración: 'En favor de los derechos civiles y políticos'. También las referencias visuales a los presos de ETA fueron escasas; las habituales fotografías portadas por los familiares no se dejaron ver. Incluso, durante los previos se oyó por megafonía una versión del '¿Ay Carmela!', un canción poco habitual en los mítines de la izquierda abertzale.

Los congregados gritaron «independentzia», «presoak kalera» y «PNV español», pero las menciones a Batasuna no dejaron de ser anecdóticas y circunscritas a grupos reducidos cuando apareció Otegi. Si en noviembre de 2004, durante el mitin celebrado en Anoeta, proliferaron los gritos a favor de la banda terrorista, ayer no se escucharon.

Sólo una multitud de ikurriñas -acompañadas de las banderas de los «observadores internacionales» que iban a acudir al congreso de Batasuna y que, posteriormente, fueron invitados al mitin alternativo- decoraron una explanada en la que, aunque no era su asamblea, estaban varios responsables de la formación ilegalizada -Otegi, Joseba Permach, Pernando Barrena, Joseba Álvarez-; el secretario general de LAB, Rafa Díez; una representación de EA encabezada por su secretario general, Unai Ziarreta, y Rafael Larreina; el ex miembro de ETA Eugenio Etxebeste 'Antxon'; y diferentes colectivos de la izquierda abertzale o sindicales como ELA. Todos ocuparon las sillas más próximas al escenario.

«Cuatro amigos»

Y a él, uno de los convocantes invitó a subir a «cuatro amigos», el último de los cuales en tomar la palabra fue Arnaldo Otegi. Su presencia fue recibida con una cerrada ovación por parte de los asistentes, que él saludó con un «Gora Euskal Herria askatuta». El portavoz de Batasuna, en un discurso de 14 minutos, pidió a los varios miles de personas congregadas que no se dejasen «engañar», porque el «pulso» que se está jugando «en esta coyuntura histórica» no es «jurídico ni de aplicación estricta de la ley». A su juicio, este pulso se da entre «los que quieren alargar el conflicto» y los que «hemos hecho una apuesta nítida por ganar para este país un escenario nuevo de democracia, justicia y libertad». Y entre los que «no quieren soluciones» citó a los que hacen «pasear a tenientes generales para intentar evitar lo que ya no se puede evitar».

Otegi lanzó a su militancia el mensaje de que hay que tener confianza «en nuestras fuerzas» dentro de una coyuntura marcada por «una gran oportunidad» que va a estar «llena de obstáculos». Unas trabas que serán cada vez «mayores» y de más «intensidad», «no porque el proceso esté embarrancado, sino porque nos estamos acercando irremisiblemente a un proceso de soluciones al conflicto».

Otegi emplazó a los estados francés y español a apostar de manera «clara» por las «vías democráticas», algo que «muchas veces nos exigen a nosotros», y les recordó que deben aceptar «con absoluta deportividad democrática lo que los vascos decidan». «A más provocaciones, más proceso», insistió Otegi, quien después de recordar a Jon Idigoras, recalcó el mensaje optimista que quiso trasladar a las bases de la izquierda abertzale: «Vamos bien, va a haber proceso, dos mesas y Batasuna estará en una de ellas».

Las palabras de Otegi estuvieron precedidas de las de otro de los «amigos» de los organizadores. Unai Ziarreta, secretario general de EA, una de las formaciones del Gobierno vasco, también subió al escenario para reclamar que todas las ideas se puedan defender y «llevar a la práctica si tienen el apoyo mayoritario».



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