Vitoria vive un nuevo fenómeno residencial: el de los apartamentos tutelados. Los pisos para personas mayores -destinados por ley a mayores de 60 años- son el nuevo maná de las promotoras, que han descubierto un nicho de mercado aún sin explotar, con terreno disponible y barato y facilidades urbanísticas. El resultado, un 'boom' de este tipo de inmuebles que se traduce en la promoción simultánea de 1.400 apartamentos en diferentes puntos de la ciudad, a lo que se suma una cantidad similar en cartera para los años próximos. El parque privado multiplicará por siete al impulsado por el sector público, que ahora mantiene menos de 200 pisos, un número que no crecerá. «No hay previsión de hacer más», desveló el teniente de alcalde Miguel Ángel Echevarría.
La clave está en dos aspectos. El primero, el precio. «Hay apartamentos desde 140.000 a 200.000 euros, con superficies de entre 35 y 50 metros cuadrados», indica Carlos Lamarca, de Trinosa, una de las agencias que ha entrado con fuerza en el nuevo mercado. Es decir, son viviendas más pequeñas -por ello, a veces «más atractivas para las personas mayores»- y que cuestan la mitad que un piso libre.
«El cliente habitual son matrimonios de ancianos o personas solas; también adultos que las compran para sus padres. Y es que las cuentas salen: si venden el piso de segunda mano -a veces sin ascensor o para reformar-, llega para comprar el apartamento y mejorar en calidad de vida. Se mudan a una vivienda recién construida con servicios, jardines y conserje», agrega Lamarca.
El segundo aspecto es el resquicio urbanístico que hace posible que los apartamentos para mayores se mantengan, de momento, al alcance de una buena parte de los bolsillos. Al ser recursos «asistenciales» se pueden edificar sobre parcelas reservadas para equipamientos, mucho más baratas que los polígonos destinados a viviendas.
Una repercusión del 10%
Uno de los últimos solares vendidos por el Ayuntamiento en Lakua lo adquirió una entidad vitoriana por 2.150.000 euros y tiene planes para edificar 140 apartamentos. La repercusión del suelo rondará el 10% por piso, «un porcentaje irrisorio si se habla de casas libres», admiten los constructores.
En Vitoria, los apartamentos se van a situar en los barrios de la periferia. Armentia, el Batán, Adurza, Salburua y Arkaute son zonas donde ya existen bloques de apartamentos habitados o en construcción, unos 438. En Lakua, Zurbano, Ali y la manzana de la plaza de toros hay proyectos para otros 1.128; en total, 1.566 pisos acabados o en fase de estarlo. Y eso sin contar planes a medio plazo como los anunciados por la Caja Vital, que quiere ampliar su parque de pisos para mayores hasta el millar de viviendas en 4 años.