La última edición de Ardoaraba ha provocado una notable división de opiniones sobre su impacto en el comercio minorista, los bares y restaurantes de Vitoria. Si la asociación de hosteleros ya se quejó durante el 'puente' de la Inmaculada de que la feria les quitaba clientes, un informe del Observatorio Local de Comercio acaba de confirmar que tres de cada diez negocios de la ciudad respaldan esa postura. En el otro extremo, un 21% de los establecimientos notó un incremento de ventas. Sin embargo, la sensación mayoritaria, avalada por el 40% del sector, es que la cita no alteró su recaudación, ni al alza ni a la baja.
El estudio se basa en una encuesta realizada a 375 negocios pocos días después de la cita, que congregó a 117.000 visitantes del 5 al 8 de diciembre. La feria fue descrita como un «éxito» por Gasteiz On, encargada de su organización, pero un año más no faltaron voces discordantes.
Un puente muy largo
Las protestas más enérgicas provinieron de la calle Bastiturri, donde casi la mitad de los hosteleros hizo menos caja que en una semana normal. Un 40% de los locales de Jesús Guridi y un 31% de los bares más alejados de las carpas también recibieron menos clientes. A este respecto, los responsables del análisis apuntan que el largo 'puente' festivo puede explicar, en parte, la menor afluencia de público.
Entre los comerciantes existe un mayor consenso acerca del impacto de la feria. Una de cada siete tiendas declara que el evento no tuvo ninguna incidencia en su actividad, frente a un 15% de establecimientos que sí percibió un efecto 'tirón'. En el lado contrario, un porcentaje similar asegura que se vio perjudicado.
El sondeo también ha recogido las «molestias» sufridas por los locales de la zona, que apenas suponen un 4% de las respuestas. Algunos se quejan de que Ardoaraba concentra a «demasiada gente» y que la avalancha de visitantes genera problemas para aparcar en algunas calles, como Fueros. Otros están disconformes porque el tamaño de las carpas «resta visibilidad» y varios hosteleros consideran que no se cumplen las normas de hostelería.
Paradójicamente, estos inconvenientes puntuales no empañan la percepción general de que Ardoaraba es una buena iniciativa para la ciudad. Un 85% de los responsables de negocios no duda en reconocer que la fiesta del vino mejora el ambiente de la ciudad y un 80% está convencido de que aumenta la capacidad de Vitoria para atraer a turistas. Los más entusiastas son, curiosamente, los hoteles de la ciudad, y eso que la ocupación en esas fechas fue muy floja debido al mal tiempo.