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Viernes, 27 de enero de 2006
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CULTURA
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La Diputación renuncia al legado de Larrea por disputas entre los herederos
«El enfrentamiento judicial» entre los nietos del poeta bilbaíno puso un «obstáculo insalvable» en la negociación El ente foral aspiraba a los derechos sobre la obra del autor
Juan Larrea, poeta surrealista nacido en Bilbao. / EL CORREO
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El poeta bilbaíno Juan Larrea tuvo fama de esotérico y complicado. No sabía hasta qué punto el destino iba reproducir esa complicación en las negociaciones por su archivo personal, que han tenido como protagonistas a la Diputación de Vizcaya y a los herederos del escritor surrealista.

El último acto se celebró ayer, con la comparecencia en comisión de la diputada de Cultura, Belén Greaves, quien comunicó la imposibilidad de comprar el legado de Larrea por las diferencias entre los herederos. Y hasta ellos se manifiestan de acuerdo con esta falta de sintonía, aunque matizan alguno de los puntos que expresó ayer Greaves.

La diputada de Cultura alegó que el «enfrentamiento judicial» entre los nietos Vicente Luy y Jean-Jacques Larrea adquiere el «cariz de obstáculo insalvable» para comprar los fondos del poeta, valorados en 480.000 euros. El representante del último, Alejandro Finisterre, los sacó de Argentina, país de residencia de Larrea hasta su muerte, y los depositó en su casa de Aranda de Duero y en un banco. Fue un movimiento ilegal. Vicente Luy, que vive en el país latinoamericano, reclamó el legado y un juzgado de Madrid ordenó a Finisterre que lo devolviera, sin que aún lo haya hecho. Una tercera descendiente, hija del poeta, Mari Cruz Gimeno, también aparece como heredera.

Los derechos de autor sobre la obra de Larrea han sido el segundo punto de discrepancia. La Diputación pretendía ser «la titular de la mayoría de los mismos en cuanto propietaria del fondo», mientras que los herederos proponían una «cesión muy limitada» de aquellos, en palabras de Greaves.

El apoderado de Vicente Luy Larrea, el profesor de la Universidad de Deusto en San Sebastián Juan Manuel Díaz de Guereñu, interpreta que la institución foral aspiraba a ser la depositaria de los derechos de toda la obra del autor. «En el borrador de contrato ponía eso, cuando sólo podían tener los relativos al archivo personal que compraban».

El contenido del legado nunca estuvo claro para la Diputación. «Lo que nosotros entendíamos como la totalidad del fondo sólo se trataba, según sus familiares, de su colección privada, de modo que quedaba a disposición de otros titulares otras partes de lo que habría sido el fondo completo», explicó ayer Greaves.

La parte artística

Además, Vicente Luy Larrea propuso que se desgajara la parte artística, compuesta por grabados de Picasso y Miró, así como por varias esculturas de Jacques Lipchitz, ya que a su juicio se había infravalorado. En la tasación, se asignaron 90.000 euros para este capítulo, en el que se encuentran, según Alejandro Finisterre, 53 aguafuertes de la serie de Picasso 'Sueño y mentira de Franco', claro antecedente del 'Guernica'.

La Diputación ha echado en falta la existencia un portavoz que representara a los herederos. Pensaban que era la abogada Carmen Suárez. Pero Vicente Luy Larrea la desautorizó, y el representante de Jean-Jacques, Alejandro Finisterre, aseguró a este periódico que nunca había hablado con ella.

El juntero del PP, Arturo Aldecoa, aseguró en la comisión de Cultura que «alguno de los herederos tiene algún proyecto para forrarse», aunque añadió que «esto es una hipótesis». Abogó por mantener el «canal de contacto» abierto «para ver si lo reconsideran», y concluyó que, a sus nietos, «el abuelo les importa un rábano».



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