 EN EQUIPO. Ciclistas, directores y auxiliares, durante el acto de presentación de la temporada 2006, en el Palacio Europa de Vitoria. / NURIA GONZÁLEZ
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| LA PLANTILLA |
Mánager: Miguel Madariaga.
Secretario técnico: Igor González de Galdeano.
Directores: Julián Gorospe, Gorka Gerrikagoitia y Xabier Carbaieda.
Altas: Aitor Hernández, Albizuri, Uribarri, Aranaga, Rubén Pérez, Iriondo e Iban Mayoz.
Bajas: Artetxe, Aitor González, Aitor Silloniz, Munain y Egoi Martínez. |
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La vida de los equipos ciclistas es caduca. Pocas veces supera la década de existencia y son excepciones los que van más allá de los veinte años de supervivencia. El ciclismo es un deporte de estructura inestable, de impulsos personales o empresariales. El Euskaltel-Euskadi, que ayer se presentó en el Palacio Europa de Vitoria, nació en 1994. Ya ha superado la edad media. Pero no es una escuadra al uso. Es un conjunto único: «El equipo que nos une. La manera naranja», se leía en el lema del acto inicial de la temporada. La continuidad del Euskaltel-Euskadi en la élite del ciclismo mundial no depende tanto de los resultados como de la actitud. Así lo aclaró el presidente de la compañía de telefonía, José Antonio Ardanza, en la primera concentración de la pretemporada. Puso en manos de los corredores el futuro de un proyecto que tiene garantizado el apoyo institucional pero no una plaza vitalicia en el UCI Pro Tour. A ganársela.
El calendario de 2006 está lleno de cruces de camino para el Euskaltel-Euskadi: lleva dos años sin brillar en el Tour, concluyen los contratos de líderes como Mayo y Zubeldia... Y, sobre todo, acaba el acuerdo de patrocinio de la compañía Euskaltel, que aporta la mitad de los casi siete millones de presupuesto -el resto proviene del Gobierno vasco y de las diputaciones de Vizcaya y Guipúzcoa-. Cada uno de esos cruces está relacionado. Si los corredores y los técnicos de la plantilla aciertan en cada encrucijada, Euskaltel garantizará el estatus Pro Tour del equipo. Si no... Como dijo Miguel Madariaga al finalizar el Giro'05: «Este equipo no tiene fecha de caducidad. Lo que ocurre es que igual no puede estar siempre en el UCI Pro Tour». Eso es lo que está en juego este año: o seguir en Primera o bajar a Segunda División.
Galdeano, al timón
En cualquier caso, la sombra de la guillotina no es nueva para el equipo que ha pintado de naranja los Pirineos. En 1994 era poco más que un sueño. Tres años después se ahogaba en un remolino de deudas: medio millón de euros. La Diputación de Vizcaya lanzó entonces el salvavidas. Pero aún era un proyecto mal estibado. Demasiada ilusión para tan escasa estructura. En eso, la firma Euskaltel casó su nombre al del equipo Euskadi. Así, en matrimonio, llegaron al Tour 2001 y a la victoria de Laiseka en Luz Ardiden. Dos años después, Mayo, ganador en Alpe d'Huez, y Zubeldia rondaron el podio de París. El Euskaltel encadenaba estancias en el paraíso. Ahí se acabó.
En el Tour 2004 el equipo entró en derribo. Anudado por las dudas y la falta de planificación. Hace apenas dos meses, Ardanza golpeó la mesa. «Queremos un cambio, que este equipo vuelva a ser lo que fue». Esto es, popular, aguerrido, ilusionante; un foco para guiar a la afición hasta las cunetas del Tour. Para eso llegó a la estructura técnica Igor González de Galdeano. «Es mi mejor fichaje», alabó Madariaga. Con él al mando de la secretaría técnica, el conjunto naranja decide su futuro. Y no será una travesía fácil. El ciclismo es un mar de arenas movedizas. El Euskaltel inició ayer la carrera de la supervivencia en un laberinto donde desaparecen pruebas como la Semana Catalana, donde otras como el G. P. de Llodio corren peligro, donde el Tour y la UCI se disputan el pastel económico, donde bajan las audiencias... Donde aquel viejo equipo Euskadi nació en 1994 y donde quiere seguir por muchos años.